Capitulo 11


– ¿Colette?  –Escuche la voz de Owen. –– ¿Te encuentras bien?
–Ehh… Si claro.
–Te ves pálida y cansada.
–No es nada.
De repente, deje de ver, alguien tapo mis ojos. Y al momento que sentí su piel, el calor inundo mi cuerpo.
–Buen día. –Me dijo Arthur con sus labios rozando mi oído.
–Los dejare solos–. Se despidió Owen
– ¿Quieres ver una película después de clases?–. Me pregunto Arthur
–En realidad me siento algo cansada como para salir
–Vamos, no seas una aguafiestas.
–Hablo enserio.
–Yo te haré sentir mejor.
–Arthur…
–Colette, por favor.
Su mirada empezó a hipnotizarme, Arthur tomó mi mano y me la beso.

Al finalizar las clases Arthur me esperaba fuera de la escuela, con su auto a un lado. Fuimos directo al cine, en el que lo vi una vez trabajar cuando Erick yo salimos.
– ¿Qué película te gustaría ver?–. Me pregunto Arthur
– ¿Cuál prefieres tú?
Arthur se acerco a la taquilla y después de unos minutos regreso con 2 boletos. Para ser sincera, no me importaba mucho que película veríamos, yo solo quera pasar un buen rato a su lado. Esperaba que al estar junto a Arthur todo estaría mejor.
No había podido sacar de mi mente lo que había ocurrido el día de ayer. No podía descifrar todo eso. Seguía sin creerlo, porque yo no puedo ser esa mujer de ojos negros y piel pálida, en el mundo real no existen los vampiros.
Arthur coloco su mano encima de la mía y en ese instante sentí como mi sangre ardía, el contacto de su piel me provocaba que todo mi ser se derritiera por dentro. Al salir del cine no sentía preocupaciones y creía que al lado de Arthur nada podía salir mal. Nada hasta que Erick apareció cerca de nosotros.
No quería regresar a esa casona o con aquel que dice ser mi padre, no quería que Erick se atreviera a intervenir en mi vida. Tome con más fuerza a Arthur de la mano y él algo confundido solo pregunto qué ocurría, y al ver a mi hermano lo entendió.
Arthur igual me tomo de la mano con más fuerza y comenzamos a correr, dejando atrás a Erick. Nos escabullimos entre otras parejas que entraban al cine y Arthur abrió una puerta e hizo que nos escondiéramos ahí.
–Es muy divertido estar contigo ¿sabes?–. Dijo Arthur mientras escapar una pequeña risilla al igual que yo.
– ¿Dónde estamos?
–No te preocupes, yo trabajo aquí. Estamos en una bodega nadie te encontrara aquí–. Me dijo con una sonrisa que me provoco un hormigueo en el estomago.
–Gracias.
–Puedo preguntar ¿Por qué huyes de ese tipo?
–Es mi hermano. Y la verdad es que no creo que le guste que este saliendo contigo.
–Es un hermano celoso entonces.
–No quiero que controle mi vida.
–Y no tiene derecho a hacerlo.
Arthur aparto un mechón de mi cara para poder fijarse en mis ojos.
–Así que, ¿aquí es donde trabajas?
–Tú me viste una vez aquí ¿lo recuerdas?
–Si lo recuerdo.
–Cuando te vi ese día, creí que él era tu novio.
– ¿Cómo te diste cuenta de que no lo era?
–Owen me lo dijo.
–Vaya ese Owen sí que es un boca floja.
Arthur se echo a reír, y volvió a mirarme a los ojos con la misma sonrisa de antes.
–Desde la primera vez que te vi, me interesaste quería saberlo todo de ti.
–Ves, desde entonces me acosas –. Sonreí
–No te acosaba, pero no podía dejar de mirarte durante el día, tu belleza me atraía.
Sentía como me ruborizaba y no dejaba de verlo a los ojos pronto sus labios se acercaron cada vez más hasta rozar con los míos y convertirse en un beso.
Me separe inmediatamente de él, cuando alguien abrió la puerta. Una mujer de cabello rubio y ojos azules nos miro a ambos primero a mí y después a Arthur
–Nicole…–. Dijo Arthur
La mujer volvió a verme, luego miro de nuevo a Arthur.
–Me sorprende lo rápido que encontraste un remplazo de mí.
– ¿Remplazo?
–Puedo explicártelo Colette.
–No hace falta.
Me alejé aunque Arthur no tardo en alcanzarme y detenerme.
–Colette…
–Fue divertido estar conmigo ¿no? –Le dije enfadada– ¿Eso buscabas? Diversión conmigo, ya no más.

Me solté de él y me largue de ahí. No sé cómo no lo vi venir. Un chico como Arthur siempre busca diversión y aquí yo era su juguete nuevo.
Cuando sentí que me volvió a tomar del brazo estaba a punto de golpearlo y gritarle, pero al notar que era Erick sólo lo abrase.
–Perdón. –Le dije.
– ¿Estás bien?
Asentí, aun que por dentro sentía un hueco inmenso, sentía un pequeño dolor, pero tenía mucho mas enojo, como con el por engañarme y a mí por creerle. Deje que Erick me llevara y pronto ya nos encontrábamos con Lowell.

–Llegan Tarde–. Nos dijo Lowell algo decepcionado
–Mi culpa– Dijo Erick.
–Pues será mejor que no se repita.
– ¿Por qué no puedo volver a casa?–. Pregunte
–Volverás más tarde, ahora te quedaras aquí. – Dijo Lowell
– ¿Qué haré aquí?
–Veremos cuál es tu habilidad.
–Yo no tengo ninguna habilidad.
–Ves el futuro ¿cierto?–. Me dijo Lowell con una sonrisa.
–No es una habilidad.
–Entonces ¿Qué es?
–Un don–. Dije en tono más de una pregunta que confirmación.
Lowell se echo a reír como si le hubiera contado un chiste.
– ¿Don? Vaya, bien como desees decirle. –Dijo con más tranquilidad. – Tu piel pálida se nota cada vez más, debes saber que si sientes mareos tal vez sea porque es hora de alimentarte.
–No matare a nadie.
–No mataras a nadie, puedes alimentarte al encajar tus colmillos en la muñeca de cualquier humano, y al mismo tiempo que bebes dejaras salir una sustancia que hará olvidar cualquier recuerdo de quien mordiste.
–Creía que se mordía en el cuello.
–También funciona, pero en tu caso no es bueno que lo hagas al morder en el cuello podrías convertir a un humano en vampiro o vasallo. O en el peor caso llegarías hasta matar.
– ¿Qué diferencia hay entre un vampiro y un vasallo?
–Un vampiro es más fuerte que el vasallo. Un vasallo también lo es, son muy agiles y rápidos pero no como un vampiro además un vasallo protege y siempre es fiel y los vasallos pueden salir de día y los vampiros no y ellos no beben sangre para sobrevivir porque no son vampiros.
– ¿Así que convertiste a mi hermano en tu perro?
–Erick no me protege a mí.
–Entonces ¿A quién?
–A ti–. Contestó Erick 

Capitulo 10


Erick seguía a mi lado y Lowell no dejo de mirar a Jack hasta que se fue.
–Erick…–. Lo tome de la mano y retrocedí un paso
–Sera mejor que entremos–. Dijo Lowell y Erick asintió
– ¡No!– Exclame yo.
–Querías respuestas ¿No es cierto? Entonces entra. – Me dijo Lowell con una mirada penetrante.
–Vamos. – Me dijo con más amabilidad Erick
Volvimos a la casona, me condujeron a un salón privado. Como en toda la casona, estaba ligeramente alumbrada por unas cuantas velas y lámparas, en las paredes había más retratos de distintas personas pero había uno más grande de Lowell de cuerpo completo, él lucia totalmente elegante con su traje negro, este se encontraba encima de la chimenea, que estaba encendida y enfrente había un sofá.
–Tú eres Lowell ¿cierto?– Dije. – Durante días eh tenido sueños extraños sobre ti y el hombre que estaba haya afuera. Yo lo único que quiero es que me digan que es lo que sucede conmigo, siento como si me estuviera volviendo loca.
–Ankyara… Ese es tu verdadero nombre. Y no eres como cualquier otra chica de tu edad–. Me dijo Lowell
– ¿De qué hablas?
–Colette… ¿Recuerdas que paso ayer en la noche?–. Me pregunto Erick
–Yo… Yo… –Lo recordé pero no pude decirlo, esa noche era diferente, no era un sueño. – ¿Qué me paso?
–Ankyara tú eres un vampiro, un vampiro de sangre pura, Hija de dos vampiros. Tu verdadera madre se llamaba Anabelle… Te pareces mucho a ella– Suspiró Lowell. –Pero fue asesinada por otro vampiro llamado Jack, el que estaba hace un momento afuera.
–Esperen –Dije algo confundida–  ¿Vampiros?
–Así es –Respondió Lowell.
–Eso no tiene sentido, es algo irreal.
–Somos muy reales, créeme, pero demasiados discretos.
–Pero esto sigue siendo ridículo, no puedo ser un vampiro y mucho menos tu hija.
–Lo eres, cuando tu madre murió, Jack seguía asechándonos, la única manera de mantenerte a salvo era con los humanos, Jack no podría encontrarte.
– ¿Por qué? ¿Qué es lo que quiere de mí?
–Jack busca el collar de Anabelle lo quiere para completar un rito
– ¿Qué collar?
Recordé que en mi primer sueño lo vi, y en la pintura.
–La piedra que tiene en el centro, es una turmalina negra y es lo que él busca.
–Yo no la tengo.
–Lo sé, realmente no sabemos cuáles son las intenciones principales que tiene Jack hacia ti, pero siendo tú mi hija, quiere hacer lo mismo que con tu madre.
Sentía un escalofrío cada vez que decía que yo era su hija y mencionaba a Anabelle.
–Y tú ¿Qué es lo que quieres de mi?
–Protegerte de Jack, eres mi hija y yo haría cualquier cosa por mantenerte a salvo.
–Deja de llamarme hija, me incomodas –Admití–. Ay algo que no me ha quedado claro, simplemente encuentro ilógico que yo sea vampira.
–Esto no es como en las películas que tú ves… Tú eres un vampira diferente… de Sangre pura.
–Esto es una tontería–. Dije
–Entonces como explicas tus visiones, tus sueños… Desde ayer comenzaste a cambiar. Tú misma te viste… Muy pronto ansiaras el momento de probar sangre.
Me di la vuelta, sabia claramente que nada de eso podía ser verdad, todo me parecía una broma o un sueño del que no había despertado.
–Todo es verdad Colette –Intentó explicarme Erick–. La noche de ayer Lowell supo que habías cambiado y te trajimos aquí. Y ya sabes que Grace y Howard no son tus padres, la noche que Lowell me convirtió en su vasallo fue cuando yo estaba en Inglaterra, es por eso regrese, soy tu guardián y mi deber es protegerte.
– ¿Y por qué te ibas a ir de nuevo?
–No me iba a ir, pero durante días ya casi nunca estoy en casa, siempre  vengo aquí, Lowell me necesita también.
–Dame tu mano. – Me dijo Lowell
Estaba algo desconcertada, nada de eso me parecía lógico.
–Confía en mí–. Me miro a los ojos y me extendió su mano

Le di mi mano, sentí como mi corazón se acelero y por mi mente pasaron diferentes imágenes, de mis visiones anteriores, mis sueños, vi como luchaban Jack y Lowell y el collar, al final me vi a mí… Completamente diferente, mi piel pálida, mis ojos negros y brillosos con algunos destellos rojos y un par de colmillos entre mis labios.. Solté a Lowell y retrocedí.
–No… Yo no puedo ser ella–. Dije algo aterrada
–Ella eres tú, muy pronto en eso te convertirás.

Lowell se sirvió una copa de vino que estaba a su lado y le dio un trago dejo la copa en la mesa y tomo un cuchillo que también estaba ahí. Me dio miedo, pensé que me haría daño. Sin embargo fue él quien se corto con el cuchillo la palma de su mano izquierda.
Cuando lo hizo, sentí un golpe en mi pecho, y mi sed aumento lo mire, él sonreía yo me di la vuelta y en un espejo me mire… Mis ojos se volvieron negros.
–Ankyara Dandrige, eres una vampira de sangre pura y eres mi hija, mi única hija. –Dijo Lowell.
Me deje caer en el sofá de ahí. Esto parecía otros de mis extraños sueños.
–Es imposible – Dije en voz baja.

Capitulo 9


Al abrir mis ojos me vi reflejada en el espejo, mis ojos eran negros completamente y brillantes como el azabache, mi piel estaba pálida y tenía un par de colmillos asomándose debajo de mi labio superior. Sentí una sed insaciable, una sombra salió detrás de mí, era una persona pero no le vi la cara solo susurro con voz seria “Ha llegado la hora…”
Aun me sentía muy débil, y mi cabeza me daba vueltas, estaba por desmayarme, caí, pero alguien me detuvo y me cargo en sus brazos. Solo recuerdo que era un hombre quien me cargo, cerré mis ojos y después los abrí están en otro lugar, pero tenía demasiado sueño y me daban muchos escalofríos así que volví a dormir.
– ¿Está herida?–. Se oía la voz de una mujer
–No–. Dijo la voz de un hombre
–Es muy bella, igual a su madre.
–Trae una jarra de agua, cuando ella despierte tendrá mucha sed.
–Sí señor–. Fue lo último que dijo ella
Lo último que escuche fue el suspiro de aquel hombre.

Estaba nuevamente Lowell y parecía limpiarse algo de los labios
–No puedo estar a su lado, y necesito de tu ayuda–. Dijo él
Pero había alguien más que estaba tirado en el suelo, recuperando la conciencia.
–Serás mi vasallo, no te preocupes, no eres vampiro, vivirás. –Dijo Lowell
– ¿Q–qué me has hecho?
–De ahora en adelante serás el guardián de mi hija
–No entiendo
–Si algo le sucede a ella, morirás. Debes entender que ella es todo para mí, si fallas yo mismo te matare.
– ¿Quién eres?
–Un mito…

Desperté asustada y abrí los ojos rápidamente, no era mi habitación, no era el baño, no estaba en casa. Pero estaba aun más confundida ya que la otra persona de mi visión era… Erick.
La habitación donde me encontraba era totalmente elegante, estaba iluminada tan solo por un par de lámparas, pude notar que ya era de noche a través de las ventanas a mi lado izquierdo, las cortinas eran de un color café obscuro. Enfrente de las ventanas había una pequeña mesa de madera sobre ella una jarra de agua y un vaso junto a la mesa estaba una silla de madera obscura.  La cama parecía salida de un palacio, a mi alrededor habían varias almohadas, las mantas era del mismo color de las cortinas, y encima de mí había un dosel que cargaba unas cortinas de un color más ligero que de las otras. El piso contaba con una fina alfombra que hacia juego con la cama.

Decidí salir de ahí,  cuando fui hacia fuera había un pasillo largo obscuro y solitario alumbrado por un par de lámparas de velas. Comencé a caminar  en busca de una salida, mire la pared y vi algunos retratos, nada que me pareciera familiar, hasta que vi uno de una mujer, de cabello largo y negro, su piel blanca sus labios rojos, sus ojos azules y brillantes. Ella usaba un vestido como la foto que había encontrado días atrás en mi habitación.  Al lado de ese retrato había otro con la misma mujer, solo que ahora estaba acompañada por un hombre, la mujer tenía su cabello recogido y solo un par de mechones rizados estaban sueltos y llevaba un collar en su cuello, el mismo de mis sueños. El hombre tenía un traje de la misma época del rococó. Tenía su cabello largo pero recogido por una coleta, pasaba su mano por detrás de la mujer pero en su dedo índice llevaba un anillo con la misma piedra que la mujer tenía en su collar. Al pie del retrato decía “Anabelle & Lowell Dandrige”
– ¿Colette?–. Erick apareció
No pude pronunciar ni palabra alguna, y al recordar mi visión retrocedí.
– ¿Te encuentras bien?–. Me pregunto y se acerco a mí.
–Aléjate…
– ¿De qué hablas?
Continuaba caminando hacia mí, pero yo retrocedía aun más.
– ¿Qué te sucede Colette?
– ¿Quién es Lowell?
–Cálmate, te llevare a casa ¿sí?
– ¿Qué es esto?
–Confía en mí.
Él estiro la mano para que yo la tomara, no hice nada por unos minutos al final decidí tomar su mano, o eso fue hasta que a sentir el contacto de su piel vi en mi cabeza demasiadas imágenes de lo que sucedería y no planeaba llevarme a casa exactamente.
Retrocedí y sin dudarlo 2 veces corrí hacia el lado contrario de Erick. No sabía dónde estaba, ni cómo salir de ese lugar pero eso no me detuvo y seguí corriendo por todo ese pasillo vi unas escaleras y comprendí que me encontraba en la planta alta, me dirigí a las escaleras y a toda velocidad las baje, mire una gigantesca puerta con unos extraños símbolos y me acerque con la esperanza de que con un empujón o un jalón se pudiera abrir. Cuando mi mano tocó la cerradura la giré, empujé y se abrió la enorme puerta y sin importarme que otras cosas extrañas estuvieran afuera, seguí corriendo, lo único que quería era ir a casa y que todo volviera a la normalidad.

– ¡Colette!
Me encontré con Erick a solo unos cuantos pasos de mí de distancia, me pregunté cómo fue posible que llegara tan rápido a donde me encontraba y que estuviera enfrente de mí.
– ¿Cómo lo has hecho?
–Vuelve adentro.
– ¿Qué es lo que eres?– Me sentía tan confundida, a mi visión y el lugar en el que me encontraba, lo que él había hecho. Pero de lo único de lo que estaba segura era que todo tenía que ver con Lowell.
–Yo…
– ¿Quién te hizo guardián? –Lo interrumpí. – ¿Y de quien? Tú conoces a Lowell ¿Quién es? ¿Qué quiere?
–Cálmate.
– Yo te vi, y exijo que me expliques ¡Dímelo!
Miraba los ojos de Erick con atención, quería saber que era lo que me diría, quería que me explicara que significaba esas visiones y por que el salió en una. El también me miraba a mí, pero se notaba preocupado y algo confundido.
–Explícame Erick.
El seguía mirándome pero de pronto su mirada se enfoco en algo más detrás de mí y sentí  escalofríos.
–Yo te lo explicare–. Una voz  dijo detrás de mí.
Esa voz, ya la había escuchado antes… Pero parecía más gruesa de lo normal. Me volteé.
–Tú…– Susurre.
–Al fin tengo el placer de conocerte.
Erick me jalo del brazo y se puso enfrente de mí.
–Aléjate de ella–. Advirtió Erick.
–Tranquilo, no seas descortés. Quisiera presentarme con la señorita –volvió  a mirarme. – Mi nombre es Jack Démov.
Tomo mi mano y la beso. Estaba azorada. Jack… el que aparece en mis visiones y sueños, estaba frente a mí.
–Yo… yo–. Tartamudeé
– ¿Acaso piensas que no te vi?–. Dijo Jack pero no a mí.
Me quede confundida por un segundo pero después apareció detrás de él Lowell, cada vez presentía que algo malo estaba a punto de suceder.
–Lowell, cuánto tiempo…
Lowell no dijo nada pero no apartaba su mirada de Jack.
–Cada vez más se parece más a Anabelle ¿no lo crees?– Se acerco a mí y me acaricio la mejilla. – Tan bella…
La mano de Jack paso por toda mi mejilla y por poco llegaba a mi cuello cuando Lowell la tomo con fuerza, evitando que me rozara aun mas.
–Sera mejor que te largues, si no quieres problemas–. Advirtió Lowell
–Claro –Sonrío– Nos veremos pronto.

Capitulo 8


–Colette… ¿Te sientes bien? Hoy te ves más pálida que antes. –Me dijo Marley
­–Estoy bien.
– ¿Estás segura?
–Solo me duele la cabeza, no es nada.
Ya habían pasado 3 días desde mi cumpleaños y aun sentía esa rara sensación de algo malo, pero no tenía ninguna visión que me lo dijera.
Cuando volvía a casa después del colegio, Arthur se acerco a mí en su auto.
– ¿Quieres que te lleve a casa?
Acepte su invitación, aun tenía ese dolor de cabeza y quería llegar a casa lo más rápido posible para recostarme.
– ¿Te sientes bien?
–Estoy bien…
Arthur pudo su mano sobre la mía, sentí como una brisa de calor intenso recorría mi cuerpo en el momento que sentí su piel.
– ¿Estarás libre el próximo viernes?
–Quizá…
–Vamos al cine
Lo mire por un par de segundos y después conteste
–Lo pensare. –Sonreí
Arthur me miro y el sonrió también. Pronto llegamos a mi casa.
–Te llamare pronto–. Me dijo
–No tienes mi número
Él sonrió
–Ya lo tengo
–Me sorprendes… Sigues acosándome
–No te acoso –Sonrió –Owen me lo dio hace unos días
Solté una risilla y baje del auto
–Te veré mañana–. Le dije mientras me dirigía a la puerta de la casa.

Arthur se fue, y yo entre a casa, salude a Amy y me dirigí a mi habitación, y me sorprendí cuando vi a Erick tan diferente a antes.
– ¿Qué pasa contigo?
¿De qué hablas?
–Sabes bien de que hablo… ¿Estás enojado? Porque ya no me hablas y me miras de mala gana
–Eso es ridículo, claro que no estoy enojado
–Entonces dime que es lo que te pasa…
Erick subió rápidamente a su habitación, como si estuviera apurado por algo. Yo lo seguí preguntándome que era lo que tramaba y cuando lo vi en su habitación no pude evitar sorprenderme al ver que recogía todas sus cosas y las ponía en una maleta.
– ¿Qué estás haciendo?
–Debo irme.
– ¿Qué? Pero ¿Por qué? ¿A dónde iras? –Me acerqué a él.
–Tengo que volver a Inglaterra.
–Erick no puedes irte, solo has estado aquí unos días… No, no puedes déjame otra vez.
–No entiendes
–No puedes irte, fueron 2 años sin mi hermano. No quiero que te vayas, Erick por favor. –Lo obligue a que me mirara a los ojos.
–Volveré más seguido, te lo prometo.
–Dime la razón de que te vayas.
–Son asuntos personales.
–Bien. –Deje en modo de susurro.
Pero cuando estoy a punto de marcharme, de rendirme porque por más que yo quiera a mi hermano, el ya es un hombre, dejo de ser el chico con el que yo me sentía tan protegida, estaba por darme la vuelta cuando vi la foto de esa mujer, la que encontré en mi habitación en entre sus cosas.
– ¿Qué haces con esa fotografía?
–La encontré
–Estaba en mi habitación, ¿Husmeaste en mi habitación?
–No, yo solo la encontré.
– ¿Quién es ella?
–Colette hay algo que tienes que saber.
– ¿De qué hablas?
–Nunca te lo dijeron ¿cierto?
– ¡¿Decirme qué?!
–Colette… –. Se volteo en silencio sin saber si decirme o no.
– ¡Dime!
–No eres mi hermana…
– ¿A qué te refieres? Claro que lo soy.
–No es así Colette, eres adoptada.
Ambos nos quedamos en silencio por un momento.
–Estas bromeando ¿cierto?
–Parece que bromeo.
–Eso es lo que los hermanos mayores le dicen a sus hermanos menores para hacerlos sentir mal.
–Ya no soy un chico Colette, estoy hablando enserio, mis padres te adoptaron.

No sabía que decir, no sabía si creer en él. ¿Tenía razón? Pero si eso fuera cierto ¿por qué nunca me lo dijeron?
–Pregúntale a mamá y papá… Ellos te lo dirán si no me crees.
Solo lo mire confundida, decidí dar media vuelta y bajar a buscar a mamá. Erick me siguió, vi a mamá en la cocina y nos acercamos a ella. En el momento que iba a preguntarle a mamá Erick hablo primero.
– ¿Nunca le dijeron a Colette?
– ¿Decirle qué?– Pregunto confundida mi madre
– ¿Es cierto que…Soy adoptada?
Mamá quedo atónita al escuchar esa pregunta.
–Adoptada o no eres nuestra hija Colette–. Dijo detrás de nosotros mi padre, quien apenas llegaba a la casa después del trabajo.
–Pero ¿Por qué me lo ocultaron?
–Porque no importa… Nosotros somos tus padres, nosotros te criamos, te educamos y has vivido con nosotros toda tu vida–. Me dijo mi padre con voz firme.
Miles de pensamientos se adueñaron de mi mente, corrí a mi habitación, a pesar de que todos decían mi nombre para que regresara. Cerré la puerta y me mire al espejo. Aun que no me importaba mucho la causa de porque no me lo dijeron antes, ni estaba molesta con mis padres, Grace y Howard, sentía curiosidad por saber quiénes eran mi padres biológicos.

Estuve toda la tarde en mi habitación, pensando si el hecho de ser adoptada tenga algo que ver con mis visiones y sueños extraños. Al final del día me dolió tanto la cabeza y decidí salir para tomar un poco de aire, respire hondo y cuando mire hacia arriba vi la luna, en ese momento sentí un fuerte dolor en mi pecho y sentía que me ardían los ojos. Corrí hacia dentro de la casa y fui directo al baño me pare enfrente el espejo y me eche algo de agua. Mi cabeza me dolía tanto que pensé que estallaría, se me nublaba la vista, con dificultad podía verme en el espejo, mis parpados eran más pesados, no dejaba de escuchar ese sonido de un chirrido demasiado irritante que resonaban en mis oídos. Abrí la llave del agua como pude y me moje la cara, pero seguía mareada, cerré los ojos y respire hondo. Podía escuchar los fuertes latidos de mi corazón, intente tranquilizarme pero todo mi cuerpo me dolía, no tuve otra opción más que contener y aguantar mis gritos, cuando mis huesos empezaron a tronar me apoye en el lavabo, temblaba pero sentía como salía calor de mi cuerpo, mis dientes me dolieron como si hubiera mordido algo demasiado duro. De pronto todo se calmo no escuche absolutamente nada, el dolor se fue y mi mente se apago.

Capitulo 7


Al despertar, después de darme mi baño y arreglarme para el colegio, bajé y vi a todos en el comedor que al momento de verme gritaron:
– ¡Feliz cumpleaños!
Mamá fue la primera en abrazarme, y también me dio un beso en mi mejilla que me dejo marcado su brillo labial. Después papá y Amy me dieron mi abrazo, mire a Erick quien aun estaba sentado en el comedor, al mirarme él solo me dedico una sonrisa.
–17 años, pronto te saldrán las canas Colette–. Se burlo Erick
–Que gracioso– dije con sarcástico– Tú ya te ves arrugado.

En el colegio, cuando sacaba mis libros de mi casillero, alguien me tapo los ojos, cuando voltee era Owen
–Feliz cumpleaños chica –. Me sonrió y me dio un pequeño osito de peluche
–Muchísimas gracias Owen.
Poco después Marley llego traía un pequeño regalo en sus manos que me entrego y me abrazo.
–Ábrelo. –Dijo entusiasmada,
­Abrí la pequeña cajita y dentro estaba un collar de plata con un corazón.
–Esta hermoso, Marley muchas gracias.
–Te traje también un panque, es de chocolate–. Sonrió
–Eres la mejor.

En clase de historia, mire a Arthur muy concentrado en su trabajo y en su libro.
–Les entregare sus exámenes–. Dijo mi profesora. – Sus calificaciones no fueron muy buenas, a excepción de Colette–. Me miro–. No tuviste ningún error, se nota que si estudiaste.
Me sentí algo avergonzada, pues todos mis compañeros me miraron como si fuera algo raro. Para mí fue fácil el examen, pero no todos ellos pensaban lo mismo. Al terminar las clases volví a mi casillero par dejar mis libros y sacar mi bolsa. Arthur se acerco a mí y me dio una rosa.
–Gracias…
No lo podía ver a los ojos, cada vez que estaba con él algo dentro de mí se salía de control. Sus hermosos ojos verdes me encerraban en una habitación donde no podía escapar.
–No soy asesino, ni violador ni nada de eso, no me temas.
–Seré honesta, no tienes mucho tiempo aquí, no te conozco bien, y cada vez que me miras siento que voy hacer el ridículo.
– ¿Te pongo nerviosa?–. Inclino su cabeza un poco hacia la derecha
–No se trata de eso, comienzas a darme miedo.
–Ya te dije que no soy ningún asesino, linda. –Me tomo de la barbilla y sonrió.
Retire su mano de mi barbilla.
– ¿Qué es lo que intentas?
–Has dicho que no me conoces, ¿Por qué no te das la oportunidad de conocerme mejor?
Sentía como me ruborizaba.
–Eres un extraño.
Su sonrisa se volvió más amplia y sus perfectos dientes blancos se hicieron notar.
–Es mucho mejor que ser normal e igual a los demás.
–Entonces ¿Tú no eres como todos los demás?
–Descúbrelo por ti misma cariño. ––Se acerco y me dio un beso en la mejilla. – Te veré después, Feliz cumpleaños.

Arthur se fue, yo tome mis cosas vi la rosa que él me había regalado, la olfatee y cerré mis ojos. No sabía exactamente qué era lo que Arthur deseaba, no lo lograba entenderlo aun, tenia curiosidad por saber si yo realmente le gustaba, pero y que tal que no fuera cierto. No mentiré, Arthur era muy atractivo, y yo lo que dudaba era que él no tuviera novia. Me inquietaba no saber mucho de él, una parte de mi deseaba saberlo todo de Arthur pero otra me decía que debía tener cuidado.
En casa mamá me cocino un pequeño pastel y papá me dio algo de dinero como regalo. Erick estaba todo el día encerrado en su habitación, me preocupe por él, yo sabía que Erick estaba preocupado por algo pero ¿Por qué cosa? Fui a su habitación, pero antes de tocar su puerta me sentí débil y caí al suelo.
[Se escucho el grito de una mujer. Y las personas fueron averiguar qué había ocurrido. La mujer que había gritado se veía aterrorizada, y comenzó a llorar.
–Está… Él está… –.No logro terminar por lo asustada que estaba
– ¿Qué sucedió?–. Pregunto un hombre
–Santo Dios–. Dijo un hombre de mayor edad
Todos miraron a la misma dirección, todos quedaron sorprendidos, nadie lo podía creer…
Otro hombre había sido asesinado, estaba completamente destrozado. Alrededor había sangre y en la pared con esa misma sangre estaba escrito “Seguirá derramando sangre hasta satisfacer mi sed”]

Sentí un dolor inmenso cuando volví a reaccionar, corrí a mi habitación ¿Qué era todo esto? Cada vez mis visiones y sueños eran más parecidos y en todos algo malo ocurría ¿Qué significaba todo eso? Mire al techo, nada de eso tenía sentido.
–Colette… Marley está aquí–. Dijo mi madre desde abajo de las escaleras
– ¡Ya voy!
Baje rápido y vi que Marley estaba en la entrada, estaba muy bien arreglada, como si fuera a una fiesta, traía una gran bolsa en las manos. Claro, ya había imaginado que Marley no se quedaría de brazos cruzados.
–Marley…
– ¿Lista? Hoy es tu noche.
Saco de la bolsa un vestido, era azul rey, en la parte del corsé era negro y me llegaba arriba de las rodillas.

Marley me obligo a salir de casa y convenció a mis padres para que me quedara con ella toda la noche. Me puse el vestido me solté mi cabello y me puse brillo labial. Marley me llevo a su casa, y ahí todos me tenían una sorpresa. Marley, aun que le dijo que no lo hiciera, lo hizo. Me preparo una fiesta y ahí estaban todos, la música comenzó a tocar y la mayoría empezó a bailar.
La noche apareció, ya no había luz afuera, yo quise descansar por un momento y me senté en una silla. Me dolía aun mas mi cabeza, quería sacar de mi mente la visión que tuve en casa, nunca antes me había molestado tanto mi “don”.
–Linda fiesta.
Que sorpresa, Arthur.
–Fue idea de Marley.
Me extendió la mano y me miro a los ojos.
–Señorita ¿Le gustaría bailar?
Tomé su mano y me levante de la silla, Arthur y yo nos acercamos a los demás y comenzamos a bailar, él se acerco tanto a mí que altero mi corazón pues empezó a latir más fuerte. Podía oler su exquisito perfume, el calor que salía de su cuerpo, su mirada cruzo con la mía y me dedico una bella sonrisa.
Después dejamos de bailar quise apartarme un poco de él, probablemente se seguía tan cerca de él un poco más, mi corazón saldría. Di un trago un vaso de soda cuando Arthur volvió hacia mí.
–Quisiera decirle señorita que hoy se ve radiante.
Me sonroje un poco.
–Deja de decirme señorita, mi nombre es Colette
–Yo sé muy bien tu nombre, solo trataba de ser cortés
– ¿Siempre actúas así?
–En ciertas ocasiones.
–Sigues siendo extraño para mí.
–Yo ya te di la solución.
–No te rindes fácil ¿cierto?–. Sonreí
–No–. Me devolvió la sonrisa y le dio un trago a su bebida.
Arthur siguió mirándome profundamente, realmente no podía dejar de mirarlo, sus ojos verdes me tenían atrapada luego sus ojos miraron mis labios, y poco a poco sus labios rozaron contra los míos. Sin embargo volví a la realidad cuando sentí nauseas, sabía que solo era cuestión de minutos para que una nueva visión apareciera y no quería que Arthur me viera de esta manera, di la vuelta y me dirigí al baño pero Arthur me detuvo.
–Colette, espera ¿a dónde vas?
–Disculpa debo… Yo no…
Me solté y volví a retirarme.
– Alto –Me tomo de nuevo– No quería incomodarte.
–No entiendes, necesito…
Baje la mirada aturdida mi dolor de cabeza me debilitaba o eso fue hasta que Arthur  me tomo de la barbilla y me volvió a besar.
Cerré los ojos y continué besándolo, Arthur coloco sus manos en mi cintura y no paro de besarme. La sensación de su beso hizo que todo cambiara, ya no sentía dolor en cambio mi corazón saltaba y saltaba de tanta alegría.
Esa noche fue perfecta, nada lo pudo arruinar, era mi noche y junto a Arthur nada podía pasar mal.

Capitulo 6


–Colette ¿Me escuchas?
Abrí los ojos y vi a mi madre y detrás de ella estaba Amy
–Colette… Nena ¿Te encuentras bien?–. Preguntó mamá con angustia
–Mamá…
– ¿Qué paso?
–Yo, yo no recuerdo… Me desmayé.
–Siéntate cariño, ¿Quieres que te traiga un vaso de agua?
–Creo que sería una buena idea.
–Te lo traeré enseguida. – dijo Amy
–Gracias.

Mi pequeña hermana bajo a la cocina por un vaso de agua y mi madre se quedo conmigo en mi habitación.
– ¿Y Erick?–. Me preguntó mamá
–En la casa no había nadie cuando yo llegue del colegio.
–Cuando nosotras nos salimos Erick seguía aquí, estaba en su habitación dormido.
–Qué extraño, pues no vi a nadie.
–Volví–. Dijo Amy con el vaso de agua en su mano
–Gracias Amy.

Faltaba 10 minutos para las seis de la tarde y Erick no apareció, nadie sabía dónde se encontraba y su teléfono estaba apagado. Comencé a preocuparme por él, aun que yo estaba consciente de que Erick ya era todo un hombre y podía ir a donde fuera, aun así me preocupaba, solo quería que me enviara un simple mensaje diciendo que se encontraba bien. Deseaba más que nada contarle todo lo que había ocurrido, pero era posible que no me creyera como el día anterior. Anhelaba hablar con alguien sobre eso, quería que alguien me creyera, sentirme protegida, mi miedo aumentaba día con día y con nadie podía hablarlo.

Al día siguiente me despedí de mis papás y me fui al colegio pero no supe si Erick ya estaba en casa. Antes de entrar a clases fui a la biblioteca y encontré un libro de historia donde había mujeres con vestidos parecidos a los de la foto que encontré en mi habitación, las palabras que estaban escritas atrás, era latín y significaba “Princesa Anabelle, Sangre Pura.” Seguía sin entender nada y más preguntas me rondaban por la cabeza. Se supone que Anabelle era la mujer que vi en mis sueños y al parecer murió, pero como era que en mi habitación había una fotografía de ella y era idéntica a mí. Busque otro tipo de libros sobre leyendas urbanas y en uno de los libros era acerca de demonios y describían a personas con ojos de rojo intenso como el fuego del infierno. Con miradas de asesinos devoradores de almas, ocultos en la obscuridad.
– ¿Estudiando?–. Arthur de repente apareció detrás de mí
–Oye me asustaste.
– ¿Demonios?–. Leyó. – ¿Qué sucede? Buscas la manera de cómo matar a uno
–Son leyendas, y es para un proyecto–. Mentí, no se me ocurrió nada más que decirle.
–Ah sí… ¿de qué clase?
–Es para créditos extras
–Créditos extras… ¿tú? Colette, estoy enterado de que eres una de las mejores estudiantes, ¿porqué necesitarías créditos extras?
– ¿Acaso me espías? Tú no sabes nada de mí…
–Se que mañana es tu cumpleaños–. Me miro con una mirada penetrante
–Eso es acoso.
Él rió irónicamente
–Eres graciosa Colette, y muy linda también.
Sentí que me ruborizaba Arthur pasó su mano por mi mejilla rozándola y me sonrió.
–Nos vemos en clase–. Dijo guiñándome un ojo y se fue

<<Ahora me da más miedo ese chico que mis propias alucinaciones>> pensé. En el almuerzo vi a Owen.
–Hola Colette, ¿Cómo te va?–. Dijo amablemente
–Tú, Owen eres un traidor.
– ¿Qué fue lo que hice?
–Te has vuelto muy amigo de Arthur.
–Y por tener un nuevo amigo ¿Soy un traidor?
– ¿Porqué le has hablado de mi?
–Bueno, es el chico nuevo y quiere saber sobre todos.
–Pero esta mañana me dijo que soy “graciosa y linda” y realmente no lo conozco demasiado, es extraño y me da miedo en ocasiones.
Owen se rió
–Colette, al parecer le gustas.
– ¿A quién?–. Marley apareció
–Nadie–. Dije
–Arthur –Dijo Owen
– ¡Owen!
– ¡Lo sabia!–. Me miro y sonrió Marley
–Eso no es verdad.
–Ay Colette ¿Vas a negar que también te gusta él?–. Me dijo Marley
–Es un demente.
– ¿Por qué lo dices?
–Me da miedo la forma en la que me mira

 Tome mi libro y leí sin prestarle atención a Marley o Owen, pero Marley no tardo en arrebatarme el libro.
–Eso es grosero.
–Tú eres la grosera, estamos hablando y te pones a leer… Vamos dime ¿Te gusta él cierto?
–No.
Atrás de Marley, mire como Arthur se acercaba, pasó aún lado de nosotras y sentí como clavaba su mirada en mí, volví a ver a Marley y ella me sonrió.
– Ya dije que no.
–Oh Colette mírate y ¡míralo a él!
–Ya no hablare al respecto.

De camino a casa mi celular sonó, vi que era Erick y conteste.
–Hola ¿Dónde te has metido? me tenias muy preocupada.
Escuche la risilla de mi hermano a través del teléfono.
–Pareces mi novia.
–No te has aparecido en casa y tu solo te ríes.
–Colette ¿Dónde estás?
–Voy camino a casa ¿Y tú?
–Apresúrate, y ten mucho cuidado. – Sonaba algo alterado
– ¿Sucede algo malo?
–Solo llega a casa pronto.
–Erick dime qué sucede ¿Dónde estás tú?
–Te veo más tarde–. Colgó

Cuando llegue a casa, le pregunté a Amy y a mamá por Erick pero me dijeron que él no había llegado a casa. Fui a mi habitación y cerré la puerta, tome mi celular y le marque de nuevo, pero no me contesto.
Esa noche me quede estudiando para mi examen que tendría el día siguiente, estaba muy cansada y me di un baño cuando salí me puse mi pijama y me recosté en la cama cerré mis ojos y me quede dormida.