Capitulo 9


Al abrir mis ojos me vi reflejada en el espejo, mis ojos eran negros completamente y brillantes como el azabache, mi piel estaba pálida y tenía un par de colmillos asomándose debajo de mi labio superior. Sentí una sed insaciable, una sombra salió detrás de mí, era una persona pero no le vi la cara solo susurro con voz seria “Ha llegado la hora…”
Aun me sentía muy débil, y mi cabeza me daba vueltas, estaba por desmayarme, caí, pero alguien me detuvo y me cargo en sus brazos. Solo recuerdo que era un hombre quien me cargo, cerré mis ojos y después los abrí están en otro lugar, pero tenía demasiado sueño y me daban muchos escalofríos así que volví a dormir.
– ¿Está herida?–. Se oía la voz de una mujer
–No–. Dijo la voz de un hombre
–Es muy bella, igual a su madre.
–Trae una jarra de agua, cuando ella despierte tendrá mucha sed.
–Sí señor–. Fue lo último que dijo ella
Lo último que escuche fue el suspiro de aquel hombre.

Estaba nuevamente Lowell y parecía limpiarse algo de los labios
–No puedo estar a su lado, y necesito de tu ayuda–. Dijo él
Pero había alguien más que estaba tirado en el suelo, recuperando la conciencia.
–Serás mi vasallo, no te preocupes, no eres vampiro, vivirás. –Dijo Lowell
– ¿Q–qué me has hecho?
–De ahora en adelante serás el guardián de mi hija
–No entiendo
–Si algo le sucede a ella, morirás. Debes entender que ella es todo para mí, si fallas yo mismo te matare.
– ¿Quién eres?
–Un mito…

Desperté asustada y abrí los ojos rápidamente, no era mi habitación, no era el baño, no estaba en casa. Pero estaba aun más confundida ya que la otra persona de mi visión era… Erick.
La habitación donde me encontraba era totalmente elegante, estaba iluminada tan solo por un par de lámparas, pude notar que ya era de noche a través de las ventanas a mi lado izquierdo, las cortinas eran de un color café obscuro. Enfrente de las ventanas había una pequeña mesa de madera sobre ella una jarra de agua y un vaso junto a la mesa estaba una silla de madera obscura.  La cama parecía salida de un palacio, a mi alrededor habían varias almohadas, las mantas era del mismo color de las cortinas, y encima de mí había un dosel que cargaba unas cortinas de un color más ligero que de las otras. El piso contaba con una fina alfombra que hacia juego con la cama.

Decidí salir de ahí,  cuando fui hacia fuera había un pasillo largo obscuro y solitario alumbrado por un par de lámparas de velas. Comencé a caminar  en busca de una salida, mire la pared y vi algunos retratos, nada que me pareciera familiar, hasta que vi uno de una mujer, de cabello largo y negro, su piel blanca sus labios rojos, sus ojos azules y brillantes. Ella usaba un vestido como la foto que había encontrado días atrás en mi habitación.  Al lado de ese retrato había otro con la misma mujer, solo que ahora estaba acompañada por un hombre, la mujer tenía su cabello recogido y solo un par de mechones rizados estaban sueltos y llevaba un collar en su cuello, el mismo de mis sueños. El hombre tenía un traje de la misma época del rococó. Tenía su cabello largo pero recogido por una coleta, pasaba su mano por detrás de la mujer pero en su dedo índice llevaba un anillo con la misma piedra que la mujer tenía en su collar. Al pie del retrato decía “Anabelle & Lowell Dandrige”
– ¿Colette?–. Erick apareció
No pude pronunciar ni palabra alguna, y al recordar mi visión retrocedí.
– ¿Te encuentras bien?–. Me pregunto y se acerco a mí.
–Aléjate…
– ¿De qué hablas?
Continuaba caminando hacia mí, pero yo retrocedía aun más.
– ¿Qué te sucede Colette?
– ¿Quién es Lowell?
–Cálmate, te llevare a casa ¿sí?
– ¿Qué es esto?
–Confía en mí.
Él estiro la mano para que yo la tomara, no hice nada por unos minutos al final decidí tomar su mano, o eso fue hasta que a sentir el contacto de su piel vi en mi cabeza demasiadas imágenes de lo que sucedería y no planeaba llevarme a casa exactamente.
Retrocedí y sin dudarlo 2 veces corrí hacia el lado contrario de Erick. No sabía dónde estaba, ni cómo salir de ese lugar pero eso no me detuvo y seguí corriendo por todo ese pasillo vi unas escaleras y comprendí que me encontraba en la planta alta, me dirigí a las escaleras y a toda velocidad las baje, mire una gigantesca puerta con unos extraños símbolos y me acerque con la esperanza de que con un empujón o un jalón se pudiera abrir. Cuando mi mano tocó la cerradura la giré, empujé y se abrió la enorme puerta y sin importarme que otras cosas extrañas estuvieran afuera, seguí corriendo, lo único que quería era ir a casa y que todo volviera a la normalidad.

– ¡Colette!
Me encontré con Erick a solo unos cuantos pasos de mí de distancia, me pregunté cómo fue posible que llegara tan rápido a donde me encontraba y que estuviera enfrente de mí.
– ¿Cómo lo has hecho?
–Vuelve adentro.
– ¿Qué es lo que eres?– Me sentía tan confundida, a mi visión y el lugar en el que me encontraba, lo que él había hecho. Pero de lo único de lo que estaba segura era que todo tenía que ver con Lowell.
–Yo…
– ¿Quién te hizo guardián? –Lo interrumpí. – ¿Y de quien? Tú conoces a Lowell ¿Quién es? ¿Qué quiere?
–Cálmate.
– Yo te vi, y exijo que me expliques ¡Dímelo!
Miraba los ojos de Erick con atención, quería saber que era lo que me diría, quería que me explicara que significaba esas visiones y por que el salió en una. El también me miraba a mí, pero se notaba preocupado y algo confundido.
–Explícame Erick.
El seguía mirándome pero de pronto su mirada se enfoco en algo más detrás de mí y sentí  escalofríos.
–Yo te lo explicare–. Una voz  dijo detrás de mí.
Esa voz, ya la había escuchado antes… Pero parecía más gruesa de lo normal. Me volteé.
–Tú…– Susurre.
–Al fin tengo el placer de conocerte.
Erick me jalo del brazo y se puso enfrente de mí.
–Aléjate de ella–. Advirtió Erick.
–Tranquilo, no seas descortés. Quisiera presentarme con la señorita –volvió  a mirarme. – Mi nombre es Jack Démov.
Tomo mi mano y la beso. Estaba azorada. Jack… el que aparece en mis visiones y sueños, estaba frente a mí.
–Yo… yo–. Tartamudeé
– ¿Acaso piensas que no te vi?–. Dijo Jack pero no a mí.
Me quede confundida por un segundo pero después apareció detrás de él Lowell, cada vez presentía que algo malo estaba a punto de suceder.
–Lowell, cuánto tiempo…
Lowell no dijo nada pero no apartaba su mirada de Jack.
–Cada vez más se parece más a Anabelle ¿no lo crees?– Se acerco a mí y me acaricio la mejilla. – Tan bella…
La mano de Jack paso por toda mi mejilla y por poco llegaba a mi cuello cuando Lowell la tomo con fuerza, evitando que me rozara aun mas.
–Sera mejor que te largues, si no quieres problemas–. Advirtió Lowell
–Claro –Sonrío– Nos veremos pronto.

3 comentarios:

  1. jkgsbfhjkdasvgckbal!!!!!OOO:
    Nooo!!,, Noo!, Y Noo!>.<

    Síguela por favor!*W*
    Está bien genial!!
    Y me encanta como escribes!*WW*
    Por otro capítulo Karla!O:
    Sólo uno!e.e
    :BB
    jnsahkdh! Me encanta♥

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  2. O:!!!
    Lowell y y y Erick y y y Jack y y y O.O!
    What's happening D:!!?

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  3. waaaa,,,YA YA YA YA YA quiero saber que pasa con Colette y Arthur!!!! Has que tengan muchísimos chamacos, y un poni *_*

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