Capitulo 11


– ¿Colette?  –Escuche la voz de Owen. –– ¿Te encuentras bien?
–Ehh… Si claro.
–Te ves pálida y cansada.
–No es nada.
De repente, deje de ver, alguien tapo mis ojos. Y al momento que sentí su piel, el calor inundo mi cuerpo.
–Buen día. –Me dijo Arthur con sus labios rozando mi oído.
–Los dejare solos–. Se despidió Owen
– ¿Quieres ver una película después de clases?–. Me pregunto Arthur
–En realidad me siento algo cansada como para salir
–Vamos, no seas una aguafiestas.
–Hablo enserio.
–Yo te haré sentir mejor.
–Arthur…
–Colette, por favor.
Su mirada empezó a hipnotizarme, Arthur tomó mi mano y me la beso.

Al finalizar las clases Arthur me esperaba fuera de la escuela, con su auto a un lado. Fuimos directo al cine, en el que lo vi una vez trabajar cuando Erick yo salimos.
– ¿Qué película te gustaría ver?–. Me pregunto Arthur
– ¿Cuál prefieres tú?
Arthur se acerco a la taquilla y después de unos minutos regreso con 2 boletos. Para ser sincera, no me importaba mucho que película veríamos, yo solo quera pasar un buen rato a su lado. Esperaba que al estar junto a Arthur todo estaría mejor.
No había podido sacar de mi mente lo que había ocurrido el día de ayer. No podía descifrar todo eso. Seguía sin creerlo, porque yo no puedo ser esa mujer de ojos negros y piel pálida, en el mundo real no existen los vampiros.
Arthur coloco su mano encima de la mía y en ese instante sentí como mi sangre ardía, el contacto de su piel me provocaba que todo mi ser se derritiera por dentro. Al salir del cine no sentía preocupaciones y creía que al lado de Arthur nada podía salir mal. Nada hasta que Erick apareció cerca de nosotros.
No quería regresar a esa casona o con aquel que dice ser mi padre, no quería que Erick se atreviera a intervenir en mi vida. Tome con más fuerza a Arthur de la mano y él algo confundido solo pregunto qué ocurría, y al ver a mi hermano lo entendió.
Arthur igual me tomo de la mano con más fuerza y comenzamos a correr, dejando atrás a Erick. Nos escabullimos entre otras parejas que entraban al cine y Arthur abrió una puerta e hizo que nos escondiéramos ahí.
–Es muy divertido estar contigo ¿sabes?–. Dijo Arthur mientras escapar una pequeña risilla al igual que yo.
– ¿Dónde estamos?
–No te preocupes, yo trabajo aquí. Estamos en una bodega nadie te encontrara aquí–. Me dijo con una sonrisa que me provoco un hormigueo en el estomago.
–Gracias.
–Puedo preguntar ¿Por qué huyes de ese tipo?
–Es mi hermano. Y la verdad es que no creo que le guste que este saliendo contigo.
–Es un hermano celoso entonces.
–No quiero que controle mi vida.
–Y no tiene derecho a hacerlo.
Arthur aparto un mechón de mi cara para poder fijarse en mis ojos.
–Así que, ¿aquí es donde trabajas?
–Tú me viste una vez aquí ¿lo recuerdas?
–Si lo recuerdo.
–Cuando te vi ese día, creí que él era tu novio.
– ¿Cómo te diste cuenta de que no lo era?
–Owen me lo dijo.
–Vaya ese Owen sí que es un boca floja.
Arthur se echo a reír, y volvió a mirarme a los ojos con la misma sonrisa de antes.
–Desde la primera vez que te vi, me interesaste quería saberlo todo de ti.
–Ves, desde entonces me acosas –. Sonreí
–No te acosaba, pero no podía dejar de mirarte durante el día, tu belleza me atraía.
Sentía como me ruborizaba y no dejaba de verlo a los ojos pronto sus labios se acercaron cada vez más hasta rozar con los míos y convertirse en un beso.
Me separe inmediatamente de él, cuando alguien abrió la puerta. Una mujer de cabello rubio y ojos azules nos miro a ambos primero a mí y después a Arthur
–Nicole…–. Dijo Arthur
La mujer volvió a verme, luego miro de nuevo a Arthur.
–Me sorprende lo rápido que encontraste un remplazo de mí.
– ¿Remplazo?
–Puedo explicártelo Colette.
–No hace falta.
Me alejé aunque Arthur no tardo en alcanzarme y detenerme.
–Colette…
–Fue divertido estar conmigo ¿no? –Le dije enfadada– ¿Eso buscabas? Diversión conmigo, ya no más.

Me solté de él y me largue de ahí. No sé cómo no lo vi venir. Un chico como Arthur siempre busca diversión y aquí yo era su juguete nuevo.
Cuando sentí que me volvió a tomar del brazo estaba a punto de golpearlo y gritarle, pero al notar que era Erick sólo lo abrase.
–Perdón. –Le dije.
– ¿Estás bien?
Asentí, aun que por dentro sentía un hueco inmenso, sentía un pequeño dolor, pero tenía mucho mas enojo, como con el por engañarme y a mí por creerle. Deje que Erick me llevara y pronto ya nos encontrábamos con Lowell.

–Llegan Tarde–. Nos dijo Lowell algo decepcionado
–Mi culpa– Dijo Erick.
–Pues será mejor que no se repita.
– ¿Por qué no puedo volver a casa?–. Pregunte
–Volverás más tarde, ahora te quedaras aquí. – Dijo Lowell
– ¿Qué haré aquí?
–Veremos cuál es tu habilidad.
–Yo no tengo ninguna habilidad.
–Ves el futuro ¿cierto?–. Me dijo Lowell con una sonrisa.
–No es una habilidad.
–Entonces ¿Qué es?
–Un don–. Dije en tono más de una pregunta que confirmación.
Lowell se echo a reír como si le hubiera contado un chiste.
– ¿Don? Vaya, bien como desees decirle. –Dijo con más tranquilidad. – Tu piel pálida se nota cada vez más, debes saber que si sientes mareos tal vez sea porque es hora de alimentarte.
–No matare a nadie.
–No mataras a nadie, puedes alimentarte al encajar tus colmillos en la muñeca de cualquier humano, y al mismo tiempo que bebes dejaras salir una sustancia que hará olvidar cualquier recuerdo de quien mordiste.
–Creía que se mordía en el cuello.
–También funciona, pero en tu caso no es bueno que lo hagas al morder en el cuello podrías convertir a un humano en vampiro o vasallo. O en el peor caso llegarías hasta matar.
– ¿Qué diferencia hay entre un vampiro y un vasallo?
–Un vampiro es más fuerte que el vasallo. Un vasallo también lo es, son muy agiles y rápidos pero no como un vampiro además un vasallo protege y siempre es fiel y los vasallos pueden salir de día y los vampiros no y ellos no beben sangre para sobrevivir porque no son vampiros.
– ¿Así que convertiste a mi hermano en tu perro?
–Erick no me protege a mí.
–Entonces ¿A quién?
–A ti–. Contestó Erick 

Capitulo 10


Erick seguía a mi lado y Lowell no dejo de mirar a Jack hasta que se fue.
–Erick…–. Lo tome de la mano y retrocedí un paso
–Sera mejor que entremos–. Dijo Lowell y Erick asintió
– ¡No!– Exclame yo.
–Querías respuestas ¿No es cierto? Entonces entra. – Me dijo Lowell con una mirada penetrante.
–Vamos. – Me dijo con más amabilidad Erick
Volvimos a la casona, me condujeron a un salón privado. Como en toda la casona, estaba ligeramente alumbrada por unas cuantas velas y lámparas, en las paredes había más retratos de distintas personas pero había uno más grande de Lowell de cuerpo completo, él lucia totalmente elegante con su traje negro, este se encontraba encima de la chimenea, que estaba encendida y enfrente había un sofá.
–Tú eres Lowell ¿cierto?– Dije. – Durante días eh tenido sueños extraños sobre ti y el hombre que estaba haya afuera. Yo lo único que quiero es que me digan que es lo que sucede conmigo, siento como si me estuviera volviendo loca.
–Ankyara… Ese es tu verdadero nombre. Y no eres como cualquier otra chica de tu edad–. Me dijo Lowell
– ¿De qué hablas?
–Colette… ¿Recuerdas que paso ayer en la noche?–. Me pregunto Erick
–Yo… Yo… –Lo recordé pero no pude decirlo, esa noche era diferente, no era un sueño. – ¿Qué me paso?
–Ankyara tú eres un vampiro, un vampiro de sangre pura, Hija de dos vampiros. Tu verdadera madre se llamaba Anabelle… Te pareces mucho a ella– Suspiró Lowell. –Pero fue asesinada por otro vampiro llamado Jack, el que estaba hace un momento afuera.
–Esperen –Dije algo confundida–  ¿Vampiros?
–Así es –Respondió Lowell.
–Eso no tiene sentido, es algo irreal.
–Somos muy reales, créeme, pero demasiados discretos.
–Pero esto sigue siendo ridículo, no puedo ser un vampiro y mucho menos tu hija.
–Lo eres, cuando tu madre murió, Jack seguía asechándonos, la única manera de mantenerte a salvo era con los humanos, Jack no podría encontrarte.
– ¿Por qué? ¿Qué es lo que quiere de mí?
–Jack busca el collar de Anabelle lo quiere para completar un rito
– ¿Qué collar?
Recordé que en mi primer sueño lo vi, y en la pintura.
–La piedra que tiene en el centro, es una turmalina negra y es lo que él busca.
–Yo no la tengo.
–Lo sé, realmente no sabemos cuáles son las intenciones principales que tiene Jack hacia ti, pero siendo tú mi hija, quiere hacer lo mismo que con tu madre.
Sentía un escalofrío cada vez que decía que yo era su hija y mencionaba a Anabelle.
–Y tú ¿Qué es lo que quieres de mi?
–Protegerte de Jack, eres mi hija y yo haría cualquier cosa por mantenerte a salvo.
–Deja de llamarme hija, me incomodas –Admití–. Ay algo que no me ha quedado claro, simplemente encuentro ilógico que yo sea vampira.
–Esto no es como en las películas que tú ves… Tú eres un vampira diferente… de Sangre pura.
–Esto es una tontería–. Dije
–Entonces como explicas tus visiones, tus sueños… Desde ayer comenzaste a cambiar. Tú misma te viste… Muy pronto ansiaras el momento de probar sangre.
Me di la vuelta, sabia claramente que nada de eso podía ser verdad, todo me parecía una broma o un sueño del que no había despertado.
–Todo es verdad Colette –Intentó explicarme Erick–. La noche de ayer Lowell supo que habías cambiado y te trajimos aquí. Y ya sabes que Grace y Howard no son tus padres, la noche que Lowell me convirtió en su vasallo fue cuando yo estaba en Inglaterra, es por eso regrese, soy tu guardián y mi deber es protegerte.
– ¿Y por qué te ibas a ir de nuevo?
–No me iba a ir, pero durante días ya casi nunca estoy en casa, siempre  vengo aquí, Lowell me necesita también.
–Dame tu mano. – Me dijo Lowell
Estaba algo desconcertada, nada de eso me parecía lógico.
–Confía en mí–. Me miro a los ojos y me extendió su mano

Le di mi mano, sentí como mi corazón se acelero y por mi mente pasaron diferentes imágenes, de mis visiones anteriores, mis sueños, vi como luchaban Jack y Lowell y el collar, al final me vi a mí… Completamente diferente, mi piel pálida, mis ojos negros y brillosos con algunos destellos rojos y un par de colmillos entre mis labios.. Solté a Lowell y retrocedí.
–No… Yo no puedo ser ella–. Dije algo aterrada
–Ella eres tú, muy pronto en eso te convertirás.

Lowell se sirvió una copa de vino que estaba a su lado y le dio un trago dejo la copa en la mesa y tomo un cuchillo que también estaba ahí. Me dio miedo, pensé que me haría daño. Sin embargo fue él quien se corto con el cuchillo la palma de su mano izquierda.
Cuando lo hizo, sentí un golpe en mi pecho, y mi sed aumento lo mire, él sonreía yo me di la vuelta y en un espejo me mire… Mis ojos se volvieron negros.
–Ankyara Dandrige, eres una vampira de sangre pura y eres mi hija, mi única hija. –Dijo Lowell.
Me deje caer en el sofá de ahí. Esto parecía otros de mis extraños sueños.
–Es imposible – Dije en voz baja.

Capitulo 9


Al abrir mis ojos me vi reflejada en el espejo, mis ojos eran negros completamente y brillantes como el azabache, mi piel estaba pálida y tenía un par de colmillos asomándose debajo de mi labio superior. Sentí una sed insaciable, una sombra salió detrás de mí, era una persona pero no le vi la cara solo susurro con voz seria “Ha llegado la hora…”
Aun me sentía muy débil, y mi cabeza me daba vueltas, estaba por desmayarme, caí, pero alguien me detuvo y me cargo en sus brazos. Solo recuerdo que era un hombre quien me cargo, cerré mis ojos y después los abrí están en otro lugar, pero tenía demasiado sueño y me daban muchos escalofríos así que volví a dormir.
– ¿Está herida?–. Se oía la voz de una mujer
–No–. Dijo la voz de un hombre
–Es muy bella, igual a su madre.
–Trae una jarra de agua, cuando ella despierte tendrá mucha sed.
–Sí señor–. Fue lo último que dijo ella
Lo último que escuche fue el suspiro de aquel hombre.

Estaba nuevamente Lowell y parecía limpiarse algo de los labios
–No puedo estar a su lado, y necesito de tu ayuda–. Dijo él
Pero había alguien más que estaba tirado en el suelo, recuperando la conciencia.
–Serás mi vasallo, no te preocupes, no eres vampiro, vivirás. –Dijo Lowell
– ¿Q–qué me has hecho?
–De ahora en adelante serás el guardián de mi hija
–No entiendo
–Si algo le sucede a ella, morirás. Debes entender que ella es todo para mí, si fallas yo mismo te matare.
– ¿Quién eres?
–Un mito…

Desperté asustada y abrí los ojos rápidamente, no era mi habitación, no era el baño, no estaba en casa. Pero estaba aun más confundida ya que la otra persona de mi visión era… Erick.
La habitación donde me encontraba era totalmente elegante, estaba iluminada tan solo por un par de lámparas, pude notar que ya era de noche a través de las ventanas a mi lado izquierdo, las cortinas eran de un color café obscuro. Enfrente de las ventanas había una pequeña mesa de madera sobre ella una jarra de agua y un vaso junto a la mesa estaba una silla de madera obscura.  La cama parecía salida de un palacio, a mi alrededor habían varias almohadas, las mantas era del mismo color de las cortinas, y encima de mí había un dosel que cargaba unas cortinas de un color más ligero que de las otras. El piso contaba con una fina alfombra que hacia juego con la cama.

Decidí salir de ahí,  cuando fui hacia fuera había un pasillo largo obscuro y solitario alumbrado por un par de lámparas de velas. Comencé a caminar  en busca de una salida, mire la pared y vi algunos retratos, nada que me pareciera familiar, hasta que vi uno de una mujer, de cabello largo y negro, su piel blanca sus labios rojos, sus ojos azules y brillantes. Ella usaba un vestido como la foto que había encontrado días atrás en mi habitación.  Al lado de ese retrato había otro con la misma mujer, solo que ahora estaba acompañada por un hombre, la mujer tenía su cabello recogido y solo un par de mechones rizados estaban sueltos y llevaba un collar en su cuello, el mismo de mis sueños. El hombre tenía un traje de la misma época del rococó. Tenía su cabello largo pero recogido por una coleta, pasaba su mano por detrás de la mujer pero en su dedo índice llevaba un anillo con la misma piedra que la mujer tenía en su collar. Al pie del retrato decía “Anabelle & Lowell Dandrige”
– ¿Colette?–. Erick apareció
No pude pronunciar ni palabra alguna, y al recordar mi visión retrocedí.
– ¿Te encuentras bien?–. Me pregunto y se acerco a mí.
–Aléjate…
– ¿De qué hablas?
Continuaba caminando hacia mí, pero yo retrocedía aun más.
– ¿Qué te sucede Colette?
– ¿Quién es Lowell?
–Cálmate, te llevare a casa ¿sí?
– ¿Qué es esto?
–Confía en mí.
Él estiro la mano para que yo la tomara, no hice nada por unos minutos al final decidí tomar su mano, o eso fue hasta que a sentir el contacto de su piel vi en mi cabeza demasiadas imágenes de lo que sucedería y no planeaba llevarme a casa exactamente.
Retrocedí y sin dudarlo 2 veces corrí hacia el lado contrario de Erick. No sabía dónde estaba, ni cómo salir de ese lugar pero eso no me detuvo y seguí corriendo por todo ese pasillo vi unas escaleras y comprendí que me encontraba en la planta alta, me dirigí a las escaleras y a toda velocidad las baje, mire una gigantesca puerta con unos extraños símbolos y me acerque con la esperanza de que con un empujón o un jalón se pudiera abrir. Cuando mi mano tocó la cerradura la giré, empujé y se abrió la enorme puerta y sin importarme que otras cosas extrañas estuvieran afuera, seguí corriendo, lo único que quería era ir a casa y que todo volviera a la normalidad.

– ¡Colette!
Me encontré con Erick a solo unos cuantos pasos de mí de distancia, me pregunté cómo fue posible que llegara tan rápido a donde me encontraba y que estuviera enfrente de mí.
– ¿Cómo lo has hecho?
–Vuelve adentro.
– ¿Qué es lo que eres?– Me sentía tan confundida, a mi visión y el lugar en el que me encontraba, lo que él había hecho. Pero de lo único de lo que estaba segura era que todo tenía que ver con Lowell.
–Yo…
– ¿Quién te hizo guardián? –Lo interrumpí. – ¿Y de quien? Tú conoces a Lowell ¿Quién es? ¿Qué quiere?
–Cálmate.
– Yo te vi, y exijo que me expliques ¡Dímelo!
Miraba los ojos de Erick con atención, quería saber que era lo que me diría, quería que me explicara que significaba esas visiones y por que el salió en una. El también me miraba a mí, pero se notaba preocupado y algo confundido.
–Explícame Erick.
El seguía mirándome pero de pronto su mirada se enfoco en algo más detrás de mí y sentí  escalofríos.
–Yo te lo explicare–. Una voz  dijo detrás de mí.
Esa voz, ya la había escuchado antes… Pero parecía más gruesa de lo normal. Me volteé.
–Tú…– Susurre.
–Al fin tengo el placer de conocerte.
Erick me jalo del brazo y se puso enfrente de mí.
–Aléjate de ella–. Advirtió Erick.
–Tranquilo, no seas descortés. Quisiera presentarme con la señorita –volvió  a mirarme. – Mi nombre es Jack Démov.
Tomo mi mano y la beso. Estaba azorada. Jack… el que aparece en mis visiones y sueños, estaba frente a mí.
–Yo… yo–. Tartamudeé
– ¿Acaso piensas que no te vi?–. Dijo Jack pero no a mí.
Me quede confundida por un segundo pero después apareció detrás de él Lowell, cada vez presentía que algo malo estaba a punto de suceder.
–Lowell, cuánto tiempo…
Lowell no dijo nada pero no apartaba su mirada de Jack.
–Cada vez más se parece más a Anabelle ¿no lo crees?– Se acerco a mí y me acaricio la mejilla. – Tan bella…
La mano de Jack paso por toda mi mejilla y por poco llegaba a mi cuello cuando Lowell la tomo con fuerza, evitando que me rozara aun mas.
–Sera mejor que te largues, si no quieres problemas–. Advirtió Lowell
–Claro –Sonrío– Nos veremos pronto.