Capitulo 14


Más tarde ya me encontraba en el enorme comedor, Lowell en la silla principal con Erick a su lado derecha y yo junto a Erick.  Enfrente de mí yo tenía un filete de res y una copa con agua. El plato de Erick tenía exactamente lo mismo, pero Lowell no, su plato estaba vacío y solo tenía su copa de una bebida roja, me imaginaba que era pero no podía creerlo.
– ¿No tienes apetito?– Me pregunto Lowell.
Yo solo veía mi plato, perdida en mis pensamientos
–Quiero volver a casa. –Dije apenas.
–Colette –Me miro mi hermano con impaciencia.
–Ya había dicho que te quedaras aquí desde ahora– Me dijo Lowell de la manera más cortés.
–Pero yo no quiero estar aquí.
–Es lo que debes hacer.
–Necesito ver a mi familia, mis amigos, estoy solo aquí atrapada.
–Ya es peligroso que estés con ellos.
–Yo jamás les haría daño.
–Porque no sabes lo que pasara cuando cambies.
–Si lo sé.
–Colette ya encontraremos una manera –Erick buscaba como tranquilizarme.
– ¿Por qué no puedo salir si no he cambiado aún?
–Debes estar preparada para cuando suceda –Me explicaba Lowell– Deberás entrenar para controlar tu fuerza, cuando cambies tu mente estará en blanco y lo único en lo que pensaras es en saciar tu sed.
–Solo tengo tres días.
–Colette sé que esto no es sencillo para ti, pero solo debemos hacer lo que nos corresponde –Me dijo mi hermano.
– ¿Cómo te dejas manipular por él? –Le dije a Erick señalando a Lowell.
–Aún tienes mucho que aprender. –Dijo Lowell y le dio un trago más a su copa.
–No es mi culpa, hasta hace poco toda mi vida cambio.
–Ese era tu destino, cambiarias un día u otro, comprende que no eres humana.
–Explícame entonces ¿Por qué tuve que vivir como uno de ellos?
Erick me tomo de la mano para que no me exaltara.
–Ya hablamos de eso.
–Debe haber más vampiros ¿por qué no pude vivir con ellos y ser normal?
­–Porque Jack te encontraría fácilmente.
Solté la mano de mi hermano y no deje de mirar a los ojos de Lowell.
– Si Jack quisiera matarme ya lo hubiera hecho.
–Jack es un asesino, siempre será un asesino y busca el momento indicado para destruirnos.
Me levanté de mi asiento y con furia apoye mis manos a la mesa. Erick se levantó después de mí, él no apartaba la mirada de mí pero no le di importancia.
–Lo que debiste de hacer fue salvarla a ella y dejarme morir a mí, te ahorrarías tantos problemas y seguirías siendo feliz con ella.
–Tú no sabes nada, eres una arrogante, mal educada y egoísta.
– ¡Mentira! Tú eres el egoísta y no sabes nada sobre mí porque nunca te diste la oportunidad de criarme, no podías tener cerca a la culpable de la muerte de tu esposa y peor si yo soy idéntica a ella porque solo la recuerdas a ella y cómo fue que murió.
– ¡Basta! –Hizo una pausa sin apartar la mirada de mis ojos- No discutiré más contigo, tendrás que seguir las reglas si quieres vivir.
–Si tanto me odias, entrégame a Jack.
–Yo no te odio, que no entiendes que eres lo único que tengo.
–Lo único que te recuerda a Anabelle.
–Mi única hija.
– ¡No lo soy!
–Acepta lo que eres, no hay nada más siempre fuiste vampiro y siempre lo serás, deja de quejarte y acepta la verdad.
Lowell se levanto de la mesa dejando su copa vacía encima para caminar asía mí.
-Si no tienes apetito, puedes retirarte a tu habitación, Erick te acompañará.
Acerco su mano para retirarme un mechón del rostro sin embargo no permití que me tocara.


Erick me llevo por un pasillo aluzado solo por un par de lámparas.
– ¿Por qué haces todo lo que él te diga?
–Es mi deber.
–Pero no lo proteges a él sino a mí ¿cierto?
Erick suspiró
–Fue Lowell quien me convirtió en su vasallo, y me dijo que yo era el único que podía cuidar de su hija, siendo un vasallo tendría la fuerza suficiente para mantenerte a salvo, desde entonces me convertí en tu guardián.
– ¿Por qué tú y no él?
–Lowell como todo vampiro no puede salir de día, y yo si –Erick se detuvo por un momento para mirarme a los ojos– Durante toda tu vida, Lowell ha estado ahí, oculto en las sombras, vigilándote.
Me quedé callada por un momento, imaginando a Lowell observándome por las noches.
–Mientras te observaba, notó que yo era la persona en quien más confiabas, sabía que yo te protegería como hermano mayor, pero él necesitaba de alguien más fuerte para protegerte.
– ¿Desde cuándo eres mi guardián?
Ambos seguimos por el pasillo, en las paredes había distintos retratos de diferentes vampiros mujeres y hombres.
–Poco después que me fui a Inglaterra, Lowell me buscó, sin que yo me diera cuenta él me seguía hasta una noche lo encontré en mi apartamento y antes de que pudiera hacer algo me mordió.
– ¿Te lastimó?
–La verdad todo paso muy rápido, cuando él me mordió no pude moverme y solo sentí como inyectaba una especie de sustancia en mi sangre por medio de sus colmillos.
Paramos enfrente de la misma habitación de antes, Erick me abrió la puerta y yo entre, Erick se quedo enseguida de la puerta.
–Descansa por ahora, mañana empezaremos de nuevo con tu entrenamiento.
–Erick ¿Qué pasará cuando cambie?
–Tendrás la vida que siempre debiste de tener.
–Y mamá papá y Amy ¿Qué pasara con ellos? ¿Ya no los volveré a ver?
–Ya nos encargaremos de eso luego.
Erick me dejo sola, yo me recosté en la cama, no podía dejar de pensar en mis padres ni mi hermana pequeña. No podía imaginarme como seria vivir sin tenerlos a ellos.

Todo se volvió obscuro, no lograba ver nada pero escuchaba un extraño sonido e intente seguirlo, pronto una pequeña luz apareció. La luz venia de una habitación y cuando quise abrir la puerta para averiguar de qué se trataba  encontré a Lowell devorando algo, me acerque con cautela y note que era mi madre, Grace, me cubrí la boca y di un paso atrás pero tropecé y caí, vi a mi padre a mi derecha tirado y empapado de su propia sangre y sus ojos sin vida. Me levante y quise salir corriendo cuando tope con alguien.
–Colette…
Era la voz de Amy.
–Amy –Susurre y la abracé– Hay que salir de aquí.
– ¿Dónde está mamá y papá?
–Todo estará…
Mi mano estaba húmeda y noté que era sangre, mire a Amy y ella estaba sangrando.
–Me duele – Me dijo ella
Amy comenzó a toser y luego cayó sobre sus rodillas. De la obscuridad salió Jack, este me veía con una sonrisa de malicia resaltando sus colmillos y sus ojos se volvieron rojos, me paralicé del miedo, sin poder moverme Jack salto como un depredador sobre mí.
Abrí los ojos de par en par, sin darme cuenta me había quedado dormida, me senté sobre la cama, me lleve las manos a la cara y note que sudaba.