Más tarde ya me encontraba en el enorme comedor,
Lowell en la silla principal con Erick a su lado derecha y yo junto a
Erick. Enfrente de mí yo tenía un filete
de res y una copa con agua. El plato de Erick tenía exactamente lo mismo, pero
Lowell no, su plato estaba vacío y solo tenía su copa de una bebida roja, me
imaginaba que era pero no podía creerlo.
– ¿No tienes apetito?– Me pregunto Lowell.
Yo solo veía mi plato, perdida en mis pensamientos
–Quiero volver a casa. –Dije apenas.
–Colette –Me miro mi hermano con impaciencia.
–Ya había dicho que te quedaras aquí desde ahora– Me
dijo Lowell de la manera más cortés.
–Pero yo no quiero estar aquí.
–Es lo que debes hacer.
–Necesito ver a mi familia, mis amigos, estoy solo
aquí atrapada.
–Ya es peligroso que estés con ellos.
–Yo jamás les haría daño.
–Porque no sabes lo que pasara cuando cambies.
–Si lo sé.
–Colette ya encontraremos una manera –Erick buscaba
como tranquilizarme.
– ¿Por qué no puedo salir si no he cambiado aún?
–Debes estar preparada para cuando suceda –Me
explicaba Lowell– Deberás entrenar para controlar tu fuerza, cuando cambies tu
mente estará en blanco y lo único en lo que pensaras es en saciar tu sed.
–Solo tengo tres días.
–Colette sé que esto no es sencillo para ti, pero solo
debemos hacer lo que nos corresponde –Me dijo mi hermano.
– ¿Cómo te dejas manipular por él? –Le dije a Erick
señalando a Lowell.
–Aún tienes mucho que aprender. –Dijo Lowell y le dio
un trago más a su copa.
–No es mi culpa, hasta hace poco toda mi vida cambio.
–Ese era tu destino, cambiarias un día u otro,
comprende que no eres humana.
–Explícame entonces ¿Por qué tuve que vivir como uno
de ellos?
Erick me tomo de la mano para que no me exaltara.
–Ya hablamos de eso.
–Debe haber más vampiros ¿por qué no pude vivir con
ellos y ser normal?
–Porque Jack te encontraría fácilmente.
Solté la mano de mi hermano y no deje de mirar a los
ojos de Lowell.
– Si Jack quisiera matarme ya lo hubiera hecho.
–Jack es un asesino, siempre será un asesino y busca
el momento indicado para destruirnos.
Me levanté de mi asiento y con furia apoye mis manos a
la mesa. Erick se levantó después de mí, él no apartaba la mirada de mí pero no
le di importancia.
–Lo que debiste de hacer fue salvarla a ella y dejarme
morir a mí, te ahorrarías tantos problemas y seguirías siendo feliz con ella.
–Tú no sabes nada, eres una arrogante, mal educada y
egoísta.
– ¡Mentira! Tú eres el egoísta y no sabes nada sobre
mí porque nunca te diste la oportunidad de criarme, no podías tener cerca a la
culpable de la muerte de tu esposa y peor si yo soy idéntica a ella porque solo
la recuerdas a ella y cómo fue que murió.
– ¡Basta! –Hizo una pausa sin apartar la mirada de mis
ojos- No discutiré más contigo, tendrás que seguir las reglas si quieres vivir.
–Si tanto me odias, entrégame a Jack.
–Yo no te odio, que no entiendes que eres lo único que
tengo.
–Lo único que te recuerda a Anabelle.
–Mi única hija.
– ¡No lo soy!
–Acepta lo que eres, no hay nada más siempre fuiste
vampiro y siempre lo serás, deja de quejarte y acepta la verdad.
Lowell se levanto de la mesa dejando su copa vacía
encima para caminar asía mí.
-Si no tienes apetito, puedes retirarte a tu
habitación, Erick te acompañará.
Acerco su mano para retirarme un mechón del rostro sin
embargo no permití que me tocara.
Erick me llevo por un pasillo aluzado solo por un par
de lámparas.
– ¿Por qué haces todo lo que él te diga?
–Es mi deber.
–Pero no lo proteges a él sino a mí ¿cierto?
Erick suspiró
–Fue Lowell quien me convirtió en su vasallo, y me
dijo que yo era el único que podía cuidar de su hija, siendo un vasallo tendría
la fuerza suficiente para mantenerte a salvo, desde entonces me convertí en tu
guardián.
– ¿Por qué tú y no él?
–Lowell como todo vampiro no puede salir de día, y yo
si –Erick se detuvo por un momento para mirarme a los ojos– Durante toda tu vida,
Lowell ha estado ahí, oculto en las sombras, vigilándote.
Me quedé callada por un momento, imaginando a Lowell
observándome por las noches.
–Mientras te observaba, notó que yo era la persona en
quien más confiabas, sabía que yo te protegería como hermano mayor, pero él
necesitaba de alguien más fuerte para protegerte.
– ¿Desde cuándo eres mi guardián?
Ambos seguimos por el pasillo, en las paredes había
distintos retratos de diferentes vampiros mujeres y hombres.
–Poco después que me fui a Inglaterra, Lowell me
buscó, sin que yo me diera cuenta él me seguía hasta una noche lo encontré en
mi apartamento y antes de que pudiera hacer algo me mordió.
– ¿Te lastimó?
–La verdad todo paso muy rápido, cuando él me mordió
no pude moverme y solo sentí como inyectaba una especie de sustancia en mi
sangre por medio de sus colmillos.
Paramos enfrente de la misma habitación de antes,
Erick me abrió la puerta y yo entre, Erick se quedo enseguida de la puerta.
–Descansa por ahora, mañana empezaremos de nuevo con
tu entrenamiento.
–Erick ¿Qué pasará cuando cambie?
–Tendrás la vida que siempre debiste de tener.
–Y mamá papá y Amy ¿Qué pasara con ellos? ¿Ya no los
volveré a ver?
–Ya nos encargaremos de eso luego.
Erick me dejo sola, yo me recosté en la cama, no podía
dejar de pensar en mis padres ni mi hermana pequeña. No podía imaginarme como
seria vivir sin tenerlos a ellos.
Todo se volvió obscuro, no lograba ver nada pero escuchaba
un extraño sonido e intente seguirlo, pronto una pequeña luz apareció. La luz
venia de una habitación y cuando quise abrir la puerta para averiguar de qué se
trataba encontré a Lowell devorando
algo, me acerque con cautela y note que era mi madre, Grace, me cubrí la boca y
di un paso atrás pero tropecé y caí, vi a mi padre a mi derecha tirado y empapado
de su propia sangre y sus ojos sin vida. Me levante y quise salir corriendo
cuando tope con alguien.
–Colette…
Era la voz de Amy.
–Amy –Susurre y la abracé– Hay que salir de aquí.
– ¿Dónde está mamá y papá?
–Todo estará…
Mi mano estaba húmeda y noté que era sangre, mire a
Amy y ella estaba sangrando.
–Me duele – Me dijo ella
Amy comenzó a toser y luego cayó sobre sus rodillas. De
la obscuridad salió Jack, este me veía con una sonrisa de malicia resaltando
sus colmillos y sus ojos se volvieron rojos, me paralicé del miedo, sin poder
moverme Jack salto como un depredador sobre mí.
Abrí los ojos de par en par, sin darme cuenta me había
quedado dormida, me senté sobre la cama, me lleve las manos a la cara y note
que sudaba.
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