Capitulo 8


–Colette… ¿Te sientes bien? Hoy te ves más pálida que antes. –Me dijo Marley
­–Estoy bien.
– ¿Estás segura?
–Solo me duele la cabeza, no es nada.
Ya habían pasado 3 días desde mi cumpleaños y aun sentía esa rara sensación de algo malo, pero no tenía ninguna visión que me lo dijera.
Cuando volvía a casa después del colegio, Arthur se acerco a mí en su auto.
– ¿Quieres que te lleve a casa?
Acepte su invitación, aun tenía ese dolor de cabeza y quería llegar a casa lo más rápido posible para recostarme.
– ¿Te sientes bien?
–Estoy bien…
Arthur pudo su mano sobre la mía, sentí como una brisa de calor intenso recorría mi cuerpo en el momento que sentí su piel.
– ¿Estarás libre el próximo viernes?
–Quizá…
–Vamos al cine
Lo mire por un par de segundos y después conteste
–Lo pensare. –Sonreí
Arthur me miro y el sonrió también. Pronto llegamos a mi casa.
–Te llamare pronto–. Me dijo
–No tienes mi número
Él sonrió
–Ya lo tengo
–Me sorprendes… Sigues acosándome
–No te acoso –Sonrió –Owen me lo dio hace unos días
Solté una risilla y baje del auto
–Te veré mañana–. Le dije mientras me dirigía a la puerta de la casa.

Arthur se fue, y yo entre a casa, salude a Amy y me dirigí a mi habitación, y me sorprendí cuando vi a Erick tan diferente a antes.
– ¿Qué pasa contigo?
¿De qué hablas?
–Sabes bien de que hablo… ¿Estás enojado? Porque ya no me hablas y me miras de mala gana
–Eso es ridículo, claro que no estoy enojado
–Entonces dime que es lo que te pasa…
Erick subió rápidamente a su habitación, como si estuviera apurado por algo. Yo lo seguí preguntándome que era lo que tramaba y cuando lo vi en su habitación no pude evitar sorprenderme al ver que recogía todas sus cosas y las ponía en una maleta.
– ¿Qué estás haciendo?
–Debo irme.
– ¿Qué? Pero ¿Por qué? ¿A dónde iras? –Me acerqué a él.
–Tengo que volver a Inglaterra.
–Erick no puedes irte, solo has estado aquí unos días… No, no puedes déjame otra vez.
–No entiendes
–No puedes irte, fueron 2 años sin mi hermano. No quiero que te vayas, Erick por favor. –Lo obligue a que me mirara a los ojos.
–Volveré más seguido, te lo prometo.
–Dime la razón de que te vayas.
–Son asuntos personales.
–Bien. –Deje en modo de susurro.
Pero cuando estoy a punto de marcharme, de rendirme porque por más que yo quiera a mi hermano, el ya es un hombre, dejo de ser el chico con el que yo me sentía tan protegida, estaba por darme la vuelta cuando vi la foto de esa mujer, la que encontré en mi habitación en entre sus cosas.
– ¿Qué haces con esa fotografía?
–La encontré
–Estaba en mi habitación, ¿Husmeaste en mi habitación?
–No, yo solo la encontré.
– ¿Quién es ella?
–Colette hay algo que tienes que saber.
– ¿De qué hablas?
–Nunca te lo dijeron ¿cierto?
– ¡¿Decirme qué?!
–Colette… –. Se volteo en silencio sin saber si decirme o no.
– ¡Dime!
–No eres mi hermana…
– ¿A qué te refieres? Claro que lo soy.
–No es así Colette, eres adoptada.
Ambos nos quedamos en silencio por un momento.
–Estas bromeando ¿cierto?
–Parece que bromeo.
–Eso es lo que los hermanos mayores le dicen a sus hermanos menores para hacerlos sentir mal.
–Ya no soy un chico Colette, estoy hablando enserio, mis padres te adoptaron.

No sabía que decir, no sabía si creer en él. ¿Tenía razón? Pero si eso fuera cierto ¿por qué nunca me lo dijeron?
–Pregúntale a mamá y papá… Ellos te lo dirán si no me crees.
Solo lo mire confundida, decidí dar media vuelta y bajar a buscar a mamá. Erick me siguió, vi a mamá en la cocina y nos acercamos a ella. En el momento que iba a preguntarle a mamá Erick hablo primero.
– ¿Nunca le dijeron a Colette?
– ¿Decirle qué?– Pregunto confundida mi madre
– ¿Es cierto que…Soy adoptada?
Mamá quedo atónita al escuchar esa pregunta.
–Adoptada o no eres nuestra hija Colette–. Dijo detrás de nosotros mi padre, quien apenas llegaba a la casa después del trabajo.
–Pero ¿Por qué me lo ocultaron?
–Porque no importa… Nosotros somos tus padres, nosotros te criamos, te educamos y has vivido con nosotros toda tu vida–. Me dijo mi padre con voz firme.
Miles de pensamientos se adueñaron de mi mente, corrí a mi habitación, a pesar de que todos decían mi nombre para que regresara. Cerré la puerta y me mire al espejo. Aun que no me importaba mucho la causa de porque no me lo dijeron antes, ni estaba molesta con mis padres, Grace y Howard, sentía curiosidad por saber quiénes eran mi padres biológicos.

Estuve toda la tarde en mi habitación, pensando si el hecho de ser adoptada tenga algo que ver con mis visiones y sueños extraños. Al final del día me dolió tanto la cabeza y decidí salir para tomar un poco de aire, respire hondo y cuando mire hacia arriba vi la luna, en ese momento sentí un fuerte dolor en mi pecho y sentía que me ardían los ojos. Corrí hacia dentro de la casa y fui directo al baño me pare enfrente el espejo y me eche algo de agua. Mi cabeza me dolía tanto que pensé que estallaría, se me nublaba la vista, con dificultad podía verme en el espejo, mis parpados eran más pesados, no dejaba de escuchar ese sonido de un chirrido demasiado irritante que resonaban en mis oídos. Abrí la llave del agua como pude y me moje la cara, pero seguía mareada, cerré los ojos y respire hondo. Podía escuchar los fuertes latidos de mi corazón, intente tranquilizarme pero todo mi cuerpo me dolía, no tuve otra opción más que contener y aguantar mis gritos, cuando mis huesos empezaron a tronar me apoye en el lavabo, temblaba pero sentía como salía calor de mi cuerpo, mis dientes me dolieron como si hubiera mordido algo demasiado duro. De pronto todo se calmo no escuche absolutamente nada, el dolor se fue y mi mente se apago.

Capitulo 7


Al despertar, después de darme mi baño y arreglarme para el colegio, bajé y vi a todos en el comedor que al momento de verme gritaron:
– ¡Feliz cumpleaños!
Mamá fue la primera en abrazarme, y también me dio un beso en mi mejilla que me dejo marcado su brillo labial. Después papá y Amy me dieron mi abrazo, mire a Erick quien aun estaba sentado en el comedor, al mirarme él solo me dedico una sonrisa.
–17 años, pronto te saldrán las canas Colette–. Se burlo Erick
–Que gracioso– dije con sarcástico– Tú ya te ves arrugado.

En el colegio, cuando sacaba mis libros de mi casillero, alguien me tapo los ojos, cuando voltee era Owen
–Feliz cumpleaños chica –. Me sonrió y me dio un pequeño osito de peluche
–Muchísimas gracias Owen.
Poco después Marley llego traía un pequeño regalo en sus manos que me entrego y me abrazo.
–Ábrelo. –Dijo entusiasmada,
­Abrí la pequeña cajita y dentro estaba un collar de plata con un corazón.
–Esta hermoso, Marley muchas gracias.
–Te traje también un panque, es de chocolate–. Sonrió
–Eres la mejor.

En clase de historia, mire a Arthur muy concentrado en su trabajo y en su libro.
–Les entregare sus exámenes–. Dijo mi profesora. – Sus calificaciones no fueron muy buenas, a excepción de Colette–. Me miro–. No tuviste ningún error, se nota que si estudiaste.
Me sentí algo avergonzada, pues todos mis compañeros me miraron como si fuera algo raro. Para mí fue fácil el examen, pero no todos ellos pensaban lo mismo. Al terminar las clases volví a mi casillero par dejar mis libros y sacar mi bolsa. Arthur se acerco a mí y me dio una rosa.
–Gracias…
No lo podía ver a los ojos, cada vez que estaba con él algo dentro de mí se salía de control. Sus hermosos ojos verdes me encerraban en una habitación donde no podía escapar.
–No soy asesino, ni violador ni nada de eso, no me temas.
–Seré honesta, no tienes mucho tiempo aquí, no te conozco bien, y cada vez que me miras siento que voy hacer el ridículo.
– ¿Te pongo nerviosa?–. Inclino su cabeza un poco hacia la derecha
–No se trata de eso, comienzas a darme miedo.
–Ya te dije que no soy ningún asesino, linda. –Me tomo de la barbilla y sonrió.
Retire su mano de mi barbilla.
– ¿Qué es lo que intentas?
–Has dicho que no me conoces, ¿Por qué no te das la oportunidad de conocerme mejor?
Sentía como me ruborizaba.
–Eres un extraño.
Su sonrisa se volvió más amplia y sus perfectos dientes blancos se hicieron notar.
–Es mucho mejor que ser normal e igual a los demás.
–Entonces ¿Tú no eres como todos los demás?
–Descúbrelo por ti misma cariño. ––Se acerco y me dio un beso en la mejilla. – Te veré después, Feliz cumpleaños.

Arthur se fue, yo tome mis cosas vi la rosa que él me había regalado, la olfatee y cerré mis ojos. No sabía exactamente qué era lo que Arthur deseaba, no lo lograba entenderlo aun, tenia curiosidad por saber si yo realmente le gustaba, pero y que tal que no fuera cierto. No mentiré, Arthur era muy atractivo, y yo lo que dudaba era que él no tuviera novia. Me inquietaba no saber mucho de él, una parte de mi deseaba saberlo todo de Arthur pero otra me decía que debía tener cuidado.
En casa mamá me cocino un pequeño pastel y papá me dio algo de dinero como regalo. Erick estaba todo el día encerrado en su habitación, me preocupe por él, yo sabía que Erick estaba preocupado por algo pero ¿Por qué cosa? Fui a su habitación, pero antes de tocar su puerta me sentí débil y caí al suelo.
[Se escucho el grito de una mujer. Y las personas fueron averiguar qué había ocurrido. La mujer que había gritado se veía aterrorizada, y comenzó a llorar.
–Está… Él está… –.No logro terminar por lo asustada que estaba
– ¿Qué sucedió?–. Pregunto un hombre
–Santo Dios–. Dijo un hombre de mayor edad
Todos miraron a la misma dirección, todos quedaron sorprendidos, nadie lo podía creer…
Otro hombre había sido asesinado, estaba completamente destrozado. Alrededor había sangre y en la pared con esa misma sangre estaba escrito “Seguirá derramando sangre hasta satisfacer mi sed”]

Sentí un dolor inmenso cuando volví a reaccionar, corrí a mi habitación ¿Qué era todo esto? Cada vez mis visiones y sueños eran más parecidos y en todos algo malo ocurría ¿Qué significaba todo eso? Mire al techo, nada de eso tenía sentido.
–Colette… Marley está aquí–. Dijo mi madre desde abajo de las escaleras
– ¡Ya voy!
Baje rápido y vi que Marley estaba en la entrada, estaba muy bien arreglada, como si fuera a una fiesta, traía una gran bolsa en las manos. Claro, ya había imaginado que Marley no se quedaría de brazos cruzados.
–Marley…
– ¿Lista? Hoy es tu noche.
Saco de la bolsa un vestido, era azul rey, en la parte del corsé era negro y me llegaba arriba de las rodillas.

Marley me obligo a salir de casa y convenció a mis padres para que me quedara con ella toda la noche. Me puse el vestido me solté mi cabello y me puse brillo labial. Marley me llevo a su casa, y ahí todos me tenían una sorpresa. Marley, aun que le dijo que no lo hiciera, lo hizo. Me preparo una fiesta y ahí estaban todos, la música comenzó a tocar y la mayoría empezó a bailar.
La noche apareció, ya no había luz afuera, yo quise descansar por un momento y me senté en una silla. Me dolía aun mas mi cabeza, quería sacar de mi mente la visión que tuve en casa, nunca antes me había molestado tanto mi “don”.
–Linda fiesta.
Que sorpresa, Arthur.
–Fue idea de Marley.
Me extendió la mano y me miro a los ojos.
–Señorita ¿Le gustaría bailar?
Tomé su mano y me levante de la silla, Arthur y yo nos acercamos a los demás y comenzamos a bailar, él se acerco tanto a mí que altero mi corazón pues empezó a latir más fuerte. Podía oler su exquisito perfume, el calor que salía de su cuerpo, su mirada cruzo con la mía y me dedico una bella sonrisa.
Después dejamos de bailar quise apartarme un poco de él, probablemente se seguía tan cerca de él un poco más, mi corazón saldría. Di un trago un vaso de soda cuando Arthur volvió hacia mí.
–Quisiera decirle señorita que hoy se ve radiante.
Me sonroje un poco.
–Deja de decirme señorita, mi nombre es Colette
–Yo sé muy bien tu nombre, solo trataba de ser cortés
– ¿Siempre actúas así?
–En ciertas ocasiones.
–Sigues siendo extraño para mí.
–Yo ya te di la solución.
–No te rindes fácil ¿cierto?–. Sonreí
–No–. Me devolvió la sonrisa y le dio un trago a su bebida.
Arthur siguió mirándome profundamente, realmente no podía dejar de mirarlo, sus ojos verdes me tenían atrapada luego sus ojos miraron mis labios, y poco a poco sus labios rozaron contra los míos. Sin embargo volví a la realidad cuando sentí nauseas, sabía que solo era cuestión de minutos para que una nueva visión apareciera y no quería que Arthur me viera de esta manera, di la vuelta y me dirigí al baño pero Arthur me detuvo.
–Colette, espera ¿a dónde vas?
–Disculpa debo… Yo no…
Me solté y volví a retirarme.
– Alto –Me tomo de nuevo– No quería incomodarte.
–No entiendes, necesito…
Baje la mirada aturdida mi dolor de cabeza me debilitaba o eso fue hasta que Arthur  me tomo de la barbilla y me volvió a besar.
Cerré los ojos y continué besándolo, Arthur coloco sus manos en mi cintura y no paro de besarme. La sensación de su beso hizo que todo cambiara, ya no sentía dolor en cambio mi corazón saltaba y saltaba de tanta alegría.
Esa noche fue perfecta, nada lo pudo arruinar, era mi noche y junto a Arthur nada podía pasar mal.

Capitulo 6


–Colette ¿Me escuchas?
Abrí los ojos y vi a mi madre y detrás de ella estaba Amy
–Colette… Nena ¿Te encuentras bien?–. Preguntó mamá con angustia
–Mamá…
– ¿Qué paso?
–Yo, yo no recuerdo… Me desmayé.
–Siéntate cariño, ¿Quieres que te traiga un vaso de agua?
–Creo que sería una buena idea.
–Te lo traeré enseguida. – dijo Amy
–Gracias.

Mi pequeña hermana bajo a la cocina por un vaso de agua y mi madre se quedo conmigo en mi habitación.
– ¿Y Erick?–. Me preguntó mamá
–En la casa no había nadie cuando yo llegue del colegio.
–Cuando nosotras nos salimos Erick seguía aquí, estaba en su habitación dormido.
–Qué extraño, pues no vi a nadie.
–Volví–. Dijo Amy con el vaso de agua en su mano
–Gracias Amy.

Faltaba 10 minutos para las seis de la tarde y Erick no apareció, nadie sabía dónde se encontraba y su teléfono estaba apagado. Comencé a preocuparme por él, aun que yo estaba consciente de que Erick ya era todo un hombre y podía ir a donde fuera, aun así me preocupaba, solo quería que me enviara un simple mensaje diciendo que se encontraba bien. Deseaba más que nada contarle todo lo que había ocurrido, pero era posible que no me creyera como el día anterior. Anhelaba hablar con alguien sobre eso, quería que alguien me creyera, sentirme protegida, mi miedo aumentaba día con día y con nadie podía hablarlo.

Al día siguiente me despedí de mis papás y me fui al colegio pero no supe si Erick ya estaba en casa. Antes de entrar a clases fui a la biblioteca y encontré un libro de historia donde había mujeres con vestidos parecidos a los de la foto que encontré en mi habitación, las palabras que estaban escritas atrás, era latín y significaba “Princesa Anabelle, Sangre Pura.” Seguía sin entender nada y más preguntas me rondaban por la cabeza. Se supone que Anabelle era la mujer que vi en mis sueños y al parecer murió, pero como era que en mi habitación había una fotografía de ella y era idéntica a mí. Busque otro tipo de libros sobre leyendas urbanas y en uno de los libros era acerca de demonios y describían a personas con ojos de rojo intenso como el fuego del infierno. Con miradas de asesinos devoradores de almas, ocultos en la obscuridad.
– ¿Estudiando?–. Arthur de repente apareció detrás de mí
–Oye me asustaste.
– ¿Demonios?–. Leyó. – ¿Qué sucede? Buscas la manera de cómo matar a uno
–Son leyendas, y es para un proyecto–. Mentí, no se me ocurrió nada más que decirle.
–Ah sí… ¿de qué clase?
–Es para créditos extras
–Créditos extras… ¿tú? Colette, estoy enterado de que eres una de las mejores estudiantes, ¿porqué necesitarías créditos extras?
– ¿Acaso me espías? Tú no sabes nada de mí…
–Se que mañana es tu cumpleaños–. Me miro con una mirada penetrante
–Eso es acoso.
Él rió irónicamente
–Eres graciosa Colette, y muy linda también.
Sentí que me ruborizaba Arthur pasó su mano por mi mejilla rozándola y me sonrió.
–Nos vemos en clase–. Dijo guiñándome un ojo y se fue

<<Ahora me da más miedo ese chico que mis propias alucinaciones>> pensé. En el almuerzo vi a Owen.
–Hola Colette, ¿Cómo te va?–. Dijo amablemente
–Tú, Owen eres un traidor.
– ¿Qué fue lo que hice?
–Te has vuelto muy amigo de Arthur.
–Y por tener un nuevo amigo ¿Soy un traidor?
– ¿Porqué le has hablado de mi?
–Bueno, es el chico nuevo y quiere saber sobre todos.
–Pero esta mañana me dijo que soy “graciosa y linda” y realmente no lo conozco demasiado, es extraño y me da miedo en ocasiones.
Owen se rió
–Colette, al parecer le gustas.
– ¿A quién?–. Marley apareció
–Nadie–. Dije
–Arthur –Dijo Owen
– ¡Owen!
– ¡Lo sabia!–. Me miro y sonrió Marley
–Eso no es verdad.
–Ay Colette ¿Vas a negar que también te gusta él?–. Me dijo Marley
–Es un demente.
– ¿Por qué lo dices?
–Me da miedo la forma en la que me mira

 Tome mi libro y leí sin prestarle atención a Marley o Owen, pero Marley no tardo en arrebatarme el libro.
–Eso es grosero.
–Tú eres la grosera, estamos hablando y te pones a leer… Vamos dime ¿Te gusta él cierto?
–No.
Atrás de Marley, mire como Arthur se acercaba, pasó aún lado de nosotras y sentí como clavaba su mirada en mí, volví a ver a Marley y ella me sonrió.
– Ya dije que no.
–Oh Colette mírate y ¡míralo a él!
–Ya no hablare al respecto.

De camino a casa mi celular sonó, vi que era Erick y conteste.
–Hola ¿Dónde te has metido? me tenias muy preocupada.
Escuche la risilla de mi hermano a través del teléfono.
–Pareces mi novia.
–No te has aparecido en casa y tu solo te ríes.
–Colette ¿Dónde estás?
–Voy camino a casa ¿Y tú?
–Apresúrate, y ten mucho cuidado. – Sonaba algo alterado
– ¿Sucede algo malo?
–Solo llega a casa pronto.
–Erick dime qué sucede ¿Dónde estás tú?
–Te veo más tarde–. Colgó

Cuando llegue a casa, le pregunté a Amy y a mamá por Erick pero me dijeron que él no había llegado a casa. Fui a mi habitación y cerré la puerta, tome mi celular y le marque de nuevo, pero no me contesto.
Esa noche me quede estudiando para mi examen que tendría el día siguiente, estaba muy cansada y me di un baño cuando salí me puse mi pijama y me recosté en la cama cerré mis ojos y me quede dormida.


Capitulo 5


Bajé a la cocina y Amy estaba tratando de alcanzar la caja de cereal,
–Buenos días Amy.
–Colette, buenos días, ¿me ayudas?
–Claro– Baje la caja de cereal. – ¿Y tu plato?
–Aquí– lo acerco. – Yo me serviré.
–Bueno no tires nada.
–No lo hare. – Sonrió
Saqué 2 huevos y tocino, los prepare en una sartén y los serví en un plato, llene el vaso de Jugo de naranja y me senté en la mesa, luego aparecieron mamá y papá.
–Te has levantado temprano. – Dijo mi padre y me sonrío
–Buenos días papá, buenos días mamá.
– ¿Cómo te fue ayer?–. Pregunto mamá
–Muy bien el concierto estuvo genial.
<<A excepción de mi visión>>
–Me parece muy bien que te diviertas de vez en cuando. –Mamá me dijo con una bella sonrisa.
–Siempre y cuando no descuides tus estudios–. Dijo papá

Más tarde prendí la computadora y termine algunos trabajos de la escuela que tenía pendientes, Marley me había hablo por chat preguntándome por el trabajo de historia. Se lo explique y le ayude con unas cuantas preguntas. De repente Erick apareció detrás de mí asustándome
– ¿Has buscado algo sobre tus visiones?
–No, ¿Y tú?
–No les des mucha importancia, estarás bien–. Me sonrió
–Pero, qué pasa si…
–Colette, deja de pensar en ellas y desaparecerán. Si sigues pensando en lo que signifiquen mas te harás daño tu sola.
Suspire, y pensé que tal vez Erick tenía razón. Sin embargo quise seguir buscando cuando Erick se fue, lamentablemente no pude encontrar mucho, pero nada que pudiera servirme.

Cuando termine mi tarea, volví a mi habitación, deje mi mochila en el piso, me mire en un pequeño espejo que tengo en la pared y al mirarme vi a una persona asomándose por mi ventana que se encontraba detrás de mí.
– ¡Papááá! –Grité exaltada.
Mi padre y Erick llegaron a mi habitación.
– ¿Qué sucede?–. Pregunto papá
–Hay alguien afuera, estaba en la ventana yo lo vi.
–Iré a revisar–. Dijo Erick
Me acerque a mi padre y él me abrazó, después me dejo y se acerco a la ventana. Yo estaba segura que una persona estaba ahí afuera, y me estaba observando, todo era tan extraño y comenzaba a darme miedo.
– ¿Viste como era?
–No lo sé, cuando voltee se escondió.
Erick regreso.
–No vi a nadie.
–Le hablare a la policía–. Dije
–No, allá afuera no hay nada.
–Pero yo lo vi… ¿No me crees?
–Simplemente estas muy cansada, afuera no hay absolutamente nadie
–Yo sé que es real, no estoy loca– Mire a mi padre. – ¿Papá?
–Tal vez fue el árbol–. Dijo papá
– ¿Por qué no me creen? Yo lo vi… ¿Y si era un ladrón?
– ¡No hay nada Colette!–. Me gritó Erick
Me sentí extraña por el comportamiento de Erick. Mi padre se acerco a mí y me dio un beso en la frente.
–Todo está bien, solo fue tu imaginación, pero no te preocupes cariño estaré alerta si noto algo extraño, ¿de acuerdo? Tú descansa.
Salió de mi habitación y Erick solo me miraba como si estuviera enojado conmigo. No logre entenderlo, ¿cómo no pudo creerme? 
–Sera mejor que lo olvides.
Salió cerrando la puerta detrás de él.

Yo no era ni una loca sabía perfectamente que había algo en mi ventana, me acerque y abrí la ventana, miré el árbol que se encontraba muy cerca. No se distinguía mucho pues ya había obscurecido y no veía muy bien.
<Acércate… más cerca…>
 Eran unos susurros, pareciera que el viento me hablaba. Me atreví a salir, me trepe al árbol y de pronto veía más borroso, me comencé a marear y sentía que me desmayaría.
<Ankyara… Ankyara…>
Baje lo más rápido que pude, pero terminé cayéndome del árbol. Cuando me levanté a un par de metros de distancia vi la silueta de una persona.
– ¿Quién eres?–. Pregunte
Me acerque un poco, pero no me contestaba.
Vi como la sombra desapareció y una brisa de aire me invadió. El miedo comenzó apoderarse de mí. Me dio un escalofrío y una voz me dijo al oído…
<Te encontré… Tú debes saber la verdad y muy pronto la veras…>
Me di la vuelta y no había nadie, pero sabía que estaba detrás de mí cuando me dijo eso. ¿Qué verdad? ¿Cuándo la veré? ¿De qué hablaba?  

Al día siguiente después de clases Marley me acompaño a casa.
–Colette ¿Te encuentras bien?–. Me pregunto Marley
–Tengo sueño, anoche no dormí muy bien.
– ¿Sucede algo malo?
–Estuve prensando en diferentes cosas.
–Colette dime que sucede.
–Ayer creí ver a alguien asomándose por mi ventana y mi papá y Erick revisaron y me dijeron que no era nada, algo está por suceder Marley y algo me dice que no es bueno…

Después del colegio, llegue a casa pero nadie se encontraba vi una nota en la cocina que era de mamá diciéndome que fue a comprar algunas cosas y no tardaba. Fui a mi habitación, mire hacia la ventana y recordé lo de anoche, quisiera saber qué es lo que sucede  qué es lo que ocultan… ¿la verdad? de la cual no me eh enterado. Agarre uno de mis libros favoritos y baje a la cocina por una manzana, sin dejar de leer le di un mordisco y subí de nuevo a mi habitación. Cuando termine de leer lo devolví a su lugar, mi celular sonó y cuando lo tome, una foto vieja y algo maltratada estaba a su lado. El número era desconocido, aun así conteste, pero nadie me respondió. Volví a dejar el celular en mi buro y tome la foto, esta algo borrosa y era de hace muchos años eso pensé pues era de tono sepia, además de que el vestuario era antiguo. Mire con mucha más atención y note que era yo… ¿Pero cómo podía ser yo? Estaba tan confundida al darle vuelta a la foto tenía algo escrito “Princeps Annabelle Purus Sanguimen”
Sentí de nuevo un escalofrío y enseguida me di la vuelta, al ver a un hombre mucho más alto que yo, de piel pálida ojos oscuros y sin brillo, su mirada no se aparto ni un segundo de la mía tampoco parpadeaba, se encontraba a solo unos cuantos centímetros de distancia de mi, sentí como mi azúcar había bajado. No pude hacer nada, me había quedado en shock, no podía ni siquiera moverme. La puerta y la ventana se cerraron fuertemente, cerré los ojos del miedo, después los abrí de nuevo y ese hombre había desaparecido y la puerta y la ventana se abrieron de nuevo, mi corazón latía tan rápido y pronto caí al suelo.

Capitulo 4


Desperté confundida, ¿Cómo pude soñar de nuevo con esos sujetos? ¿Quiénes son?
Antes de llegar al colegio Marley y yo paramos a  comprar un café en Starbucks.
–Si me acompañaras al concierto verdad.
–Si iré contigo no te preocupes.
–Gracias al cielo que hoy es vienes, esta semana se me ha hecho tan larga.
–Para mi paso rápido.
–Oye ¿Ya sabes que harás para tu cumpleaños?
–No, de hecho no quiero nada.
– ¿Qué? Pero falta muy poco.
–Mi hermano regreso, ese fue mi regalo.
–No es suficiente.
–Marley por favor, por favor no planees nada. No quiero nada enserio.
<Ankyara…>
– ¿Qué dijiste?–. Le pregunte
––Yo nada, ¿estás bien?
–Eso creo…
<Ankyara…>
Escuche como susurros y no dejaba de repetir Ankyara. ¿Dónde había escuchado ese nombre? <<Creo que si me volví loca, ahora escucho voces>> pensé.
Salimos de Starbucks y le di un trago a mi café cuando sentí náuseas… <<Por que ahora>>

[Estaba lloviendo. Escuchaba a alguien acercarse… No muy lejos unos pasos se oían, parecía estar corriendo. Entonces  un joven empapado por la lluvia paro de correr y miro hacia atrás. Cargaba su mano derecha un cuchillo,  temblaba, por su mirada era evidente que tenía miedo.
La calle estaba casi a obscuras solo había un faro de luz encendido y otro parpadeando.
Detrás de él apareció alguien, este no se dio cuenta.  El sujeto misterioso sonrió pude verle los colmillos resaltando de su sonrisa, paso su lengua por sus labios y abrió su boca acercándose al cuello del chico, su colmillos incrementaron de tamaño y los hundió en el cuello. El joven soltó el cuchillo y gritó segundos después cayó al suelo y el sujeto que lo mordió saboreó por un par de segundos y abrió sus ojos, eran rojos  y tenían una intensidad muy fuerte, limpió la sangre que caía de sus labios para luego decir…  “Que empiece el juego”]

Tuve problemas para quedarme de pie pero en segundos volví a la realidad.

–Colette… ¿Te encuentras bien? Me preocupas.
–Estoy bien, hay que irnos ahora o llegaremos tarde.

Al atardecer Marley fue por mí para ir  al concierto, cuando llegamos a Sunland Park había mucha gente, nosotras nos acercamos al escenario donde estarían tocando, vimos a varios chicos conectando los instrumentos y probando el sonido.
–Imagine que estarían aquí.
Ambas volteamos y vimos a Owen… Con Arthur.
–Creo que aun no hemos sido presentados adecuadamente–. Sonrió y después me miró. – Soy Arthur.
–Eres el chico nuevo cierto, yo soy Marley y ella es Colette.
Sonreí por amabilidad, pero me sentía muy incómoda, ya tenía suficiente de Arthur.
–Voy a comprar una botella de agua, Marley ¿vienes?
–Aquí te espero.
–Yo voy contigo. –Me dijo Arthur
<Genial… Que no puedo liberarme de él… >
–Claro…

Nos dirigimos a un puesto, Arthur iba a mi lado pero no quería verlo.
– ¿Eres tú la que se desmayó en Gimnasia?– Me preguntó él
–Sí, lamento que vieras mi vergonzoso momento.
–Colette cierto…
–Así es, ¿eres nuevo en la ciudad?
–No, es que me mude de casa y por lo tanto también de escuela.
–Entiendo.
Compré una botella de agua y luego regresamos con Marley y Owen
–El concierto está a punto de comenzar. –Dijo Marley con entusiasmo.

En el escenario ya se encontraban 5 chicos cada quien con su instrumento y comenzaron a tocar la primera canción, Marley se encontraba a mi lado y Owen al otro al final estaba Arthur. El sonido de la batería hizo que el ritmo de mi corazón se alterara, luego me perdí en el sonido de la guitarra.
[Vi a alguien en el piso abrazando sus rodillas, parecía estar llorando. Otra persona entró, si no me equivoco era Erick.
– ¿Estás…?
Miro al otro lado de la habitación y parecía sorprendido y aterrado a la vez, cuando miré el miedo me corrió por todo el cuerpo. Había una persona tirada en el suelo, muerto, y sangre a su alrededor. Quién estaba llorando a la orilla levantó el rostro, me aterre, era yo. Con sangre en mi ropa y todo el maquillaje corrido por las lagrimas.
– ¿Qué fue lo que hice?...]
El sonido volvió, tocaban otra canción distinta, mire a Marley se veía tan emocionada  no quería preocuparla, hice todo lo posible por aparentar que nada había pasado, pero por dentro sentí miedo y quería regresar a casa, oculte mis sentimientos como otras veces e intente disfrutar el resto de la noche.

Cuando llegue a casa ya todos estaban dormidos, pues todas las luces estaban apagadas, pero al entrar sentí la presencia de alguien, el miedo no salía de mi. Corrí a mi habitación y me metí a la cama, tenía que hablar con Erick pronto. Al despertar me di una ducha, sentía como el agua caliente caía por mi espalda y recordé la visión de anoche de nuevo sentí terror, ¿Qué es lo que sucedería conmigo más adelante? No logre comprender absolutamente nada tenía miedo, necesitaba saber quién era ese tipo misterioso y que es lo que quiere de mi, de que me tengo que proteger, después de mi baño, me puse unos jeans y una blusa azul con gris y me dirigí a la habitación de Erick, aun estaba obscura pero era por las cortinas que estaban cerradas, lo vio acostado pero no me importó despertarlo.

– ¡Erick!–. Lo moví. – Despierta.
El solo se quejo.
–Vamos. – Abrí las cortinas y la luz del día entro en toda la habitación Erick se tapo con las cobijas.
– ¡Ciérralas!–. Me gritó
–Debo hablar contigo.
–Cierra las malditas cortinas.
Las volví a cerrar.
–Ya es de día deberías levantarte ya.
– ¿Qué es lo que quieres?
–Recuerdas… Que hace tiempo yo… Yo…
–Tú ¿qué?
–Erick… Eh tenido sueños y visiones muy extraños tienes que ayudarme ¡estoy aterrada!
Erick se levanto y me miro atento.
– ¿Qué clase de visiones?
Hace años  la primera visión que tuve, fue que caería nieve antes de lo esperado, y fue a Erick a quien se lo conté primero. Él no me creía hasta que vi que Amy aparecería en nuestras vidas, días después mi madre y mi padre nos dieron la noticia de que tendíamos un nuevo hermano, no nos lo dijeron pero yo sabía que ese bebe sería niña. Desde entonces Erick me creyó y siempre me apoyo en cada situación fuera difícil o no.

–No sé que signifiquen, pero eh tenido muchos últimamente. Esto no me ocurría desde hace tiempo. Estoy asustada cada vez son peores.
– ¿Qué has visto?
–En 2 de ellos hay un sujeto misterioso, no le eh podido ver la cara, y ayer me vi a mi llena de sangre–. Lo abracé. – ¡Erick esto me asusta!
–Tú tranquila, sabes que yo te ayudare.
–Gracias.
– ¿Le has dicho algo a alguien más?
–No…
–Bueno quédate tranquila, yo averiguare de que trata. Baja a comer algo te sentirás mejor.
–De acuerdo.

Capitulo 3


Después de terminar mis deberes, me recosté en mi cama y abrí un libro después de leer varias páginas, lo cerré y me eche hacia atrás, vi el techo por un par de segundos. Estaba concentrada en el techo sin nada que pasara por mi cabeza que me asuste cuando tocaron la puerta de mi habitación.
–Tock, tock
–Adelante.
–Oye Colette, ¿No quieres ir al cine?–. Me preguntó Erick
– ¿Al cine?
–Sí, estoy muy aburrido. No hay nada que hacer aquí.
Reí, sabía que era cierto.
–De acuerdo.

Tomé mi bolso y me puse labial. Erick tomo las llaves del auto y salimos de casa. Al llegar al cine Erick eligió la película al azar, y nos acercamos a comprar los boletos
–No puede ser–. Dije entre dientes
Erick me miró confundido.
– ¿Sucede algo?
–No es nada.
Pero si sucedía algo, el que estaba en la taquilla era Arthur, no quería verlo después de lo que pasó en el colegio. Erick compro los boletos, Arthur cruzo una mirada conmigo y luego miro a Erick, Erick volvió hacia mí con el par de boletos para la siguiente función, mire a Arthur, este me miraba como en la clase de historia.
– ¿Lo conoces?
–Es el nuevo estudiante. Solo sé que se llama Arthur.
Erick lo miro con más atención.
–Como sea, vamos, ya va a empezar la película.
Entramos a la sala, nos sentamos en las sillas de arriba, Erick se compro unas enormes palomitas y 2 refrescos gigantes, era lógico que no me podría tomar toda ese refresco.
 Al terminar la función, fuimos a un McDonald.
–Es increíble que puedas comer tanto.
–Todos dicen lo mismo –Rió– ¿Quieres algo?
–No, estoy bien así.
El se compro una hamburguesa unas papas fritas y un refresco grande.
–De verdad, ¿dónde te cabe todo eso?
–Sabes, hace mucho que no comía una hamburguesa –Le  dio un mordisco– Olvidaba lo deliciosas que son.
Reí.

Al llegar a casa, abrí la llave del agua para que se llenara la tina, me mire una vez al espejo antes de desvestirme, el agua estaba calientita me metí por completo, eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos.
Recordé mi sueño de la otra noche y la visión que había tenido. Ambos eran totalmente extraños no comprendía que era lo que me querían decir, mi visión tal vez me advertía que tuviera cuidado con ese sujeto, pero ¿quién era? ¿Por qué debía cuidarme de él? Mi sueño era aun más extraño, nunca en mi vida había visto a esas personas ¿Quién eran?
Cuando salí de la ducha, me puse mi bata, el espejo estaba empañado por el vapor del agua, limpie lo suficiente para verme en el, había alguien detrás de mí, grité.
– ¡¿Qué diablos haces aquí?!
–Perdón, no pretendía asustarte –Se disculpo Erick– Te llaman por teléfono.
– ¡Largo! –Tomé el teléfono– ¡Sal de aquí!
–Ya me voy, ya me voy.

Me acerque el teléfono.
–Hola.
–Tu hermano regreso y no me contaste, ¿qué clase de amiga eres?
–Marley hoy pasé por muchas cosas que se me olvidó.
– ¿Enserio? ¿Qué  cosas?
–No lo sé, tal vez porque me desmaye y el chico nuevo me pone cada vez mas incomoda.
–No hay excusas para, espera, ¿dijiste que el chico nuevo te pone incomoda?
–No quiero hablar de eso.
–No me puedes dejar así, dime todo, cada detalle. ¿Fue por el que saliste corriendo al baño?
–No fue él, me mareé de nuevo.
–Oye eso de los mareos te pasa muy seguido y hoy te desmayaste. ¿No estás embarazada?
– ¡NO! ¿Cómo puedes pensar eso?
–Cierto es ilógico que estés embarazada si no tienes novio, al menos que me lo hayas ocultado.
–No estoy embarazada te lo aseguro. Marley quieres decirme ¿Porqué llamaste?
–Oh si, mañana habrá un concierto en Sunland Park! Y ¿quién crees que tiene 2 boletos para primera fila? ¿Iras conmigo verdad?
–Claro, no veo por qué no.
–Perfecto, te veré mañana chica.
Después de hablar con Marley me eche en la cama, suspire, me levante de nuevo y me puse mi ropa para irme a dormir.

– ¿¡Qué esperas!?–. Dijo Lowell
–No me hagas reír –. Contestó Jack
–Eres un cobarde.
–Vaya que eres gracioso, Lowell vamos… No tienes que hacer esto, solo dame la joya.
–No te la daré, voy a matarte.
–Eso quiero verlo. –Dijo él con una sonrisa irónica
Los ojos de Lowell se pusieron rojos obscuros, miraba con odio a Jack, este lo miraba retándolo. Lowell corrió hacia Jack e intento derribar, pero Jack se movió tomando el brazo de Lowell y derribándolo al suelo.
– ¡Eres débil!
Lowell se levantó y de nuevo intento golpear a Jack, esta vez le dio un fuerte puñetazo en la cara, Jack lo miro enojado y sus ojos cambiaron a rojos escarlata
–Gran error.
–Hablas mucho.
Jack empujo a Lowell  con su mano tan solo con tocarlo, Lowell corrió hacia Jack, este retrocedió varios pasos evitando los golpes de Lowell.
– ¡Pelea!–. Grito Lowell
–No me gusta desperdiciar mi tiempo en débiles como tú, tengo mejores cosas que hacer. ¿Por qué no vas con tu amada Anabelle?...No espera… ¡Esta muerta!–. Rió y desapareció.
– ¡Jack!
Pero solo se oía el eco de su malvada risa.