–Colette… ¿Te sientes bien?
Hoy te ves más pálida que antes. –Me dijo Marley
–Estoy bien.
– ¿Estás segura?
–Solo me duele la cabeza,
no es nada.
Ya habían pasado 3 días
desde mi cumpleaños y aun sentía esa rara sensación de algo malo, pero no tenía
ninguna visión que me lo dijera.
Cuando volvía a casa
después del colegio, Arthur se acerco a mí en su auto.
– ¿Quieres que te lleve a
casa?
Acepte su invitación, aun
tenía ese dolor de cabeza y quería llegar a casa lo más rápido posible para
recostarme.
– ¿Te sientes bien?
–Estoy bien…
Arthur pudo su mano sobre
la mía, sentí como una brisa de calor intenso recorría mi cuerpo en el momento
que sentí su piel.
– ¿Estarás libre el próximo
viernes?
–Quizá…
–Vamos al cine
Lo mire por un par de
segundos y después conteste
–Lo pensare. –Sonreí
Arthur me miro y el sonrió
también. Pronto llegamos a mi casa.
–Te llamare pronto–. Me
dijo
–No tienes mi número
Él sonrió
–Ya lo tengo
–Me sorprendes… Sigues
acosándome
–No te acoso –Sonrió –Owen
me lo dio hace unos días
Solté una risilla y baje
del auto
–Te veré mañana–. Le dije
mientras me dirigía a la puerta de la casa.
Arthur se fue, y yo entre a
casa, salude a Amy y me dirigí a mi habitación, y me sorprendí cuando vi a
Erick tan diferente a antes.
– ¿Qué pasa contigo?
– ¿De qué hablas?
–Sabes bien de que hablo…
¿Estás enojado? Porque ya no me hablas y me miras de mala gana
–Eso es ridículo, claro que
no estoy enojado
–Entonces dime que es lo
que te pasa…
Erick subió rápidamente a
su habitación, como si estuviera apurado por algo. Yo lo seguí preguntándome
que era lo que tramaba y cuando lo vi en su habitación no pude evitar
sorprenderme al ver que recogía todas sus cosas y las ponía en una maleta.
– ¿Qué estás haciendo?
–Debo irme.
– ¿Qué? Pero ¿Por qué? ¿A
dónde iras? –Me acerqué a él.
–Tengo que volver a
Inglaterra.
–Erick no puedes irte, solo
has estado aquí unos días… No, no puedes déjame otra vez.
–No entiendes
–No puedes irte, fueron 2
años sin mi hermano. No quiero que te vayas, Erick por favor. –Lo obligue a que
me mirara a los ojos.
–Volveré más seguido, te lo
prometo.
–Dime la razón de que te
vayas.
–Son asuntos personales.
–Bien. –Deje en modo de
susurro.
Pero cuando estoy a punto
de marcharme, de rendirme porque por más que yo quiera a mi hermano, el ya es
un hombre, dejo de ser el chico con el que yo me sentía tan protegida, estaba
por darme la vuelta cuando vi la foto de esa mujer, la que encontré en mi
habitación en entre sus cosas.
– ¿Qué haces con esa
fotografía?
–La encontré
–Estaba en mi habitación,
¿Husmeaste en mi habitación?
–No, yo solo la encontré.
– ¿Quién es ella?
–Colette hay algo que
tienes que saber.
– ¿De qué hablas?
–Nunca te lo dijeron
¿cierto?
– ¡¿Decirme qué?!
–Colette… –. Se volteo en
silencio sin saber si decirme o no.
– ¡Dime!
–No eres mi hermana…
– ¿A qué te refieres? Claro que lo soy.
–No es así Colette, eres adoptada.
Ambos nos quedamos en silencio por un momento.
–Estas bromeando ¿cierto?
–Parece que bromeo.
–Eso es lo que los hermanos mayores le dicen a sus
hermanos menores para hacerlos sentir mal.
–Ya no soy un chico Colette, estoy hablando enserio, mis padres te adoptaron.
–Pregúntale a mamá y papá… Ellos te lo dirán si no me crees.
Solo lo mire confundida, decidí dar media vuelta y bajar a buscar a mamá. Erick me siguió, vi a mamá en la cocina y nos acercamos a ella. En el momento que iba a preguntarle a mamá Erick hablo primero.
– ¿Nunca le dijeron a Colette?
– ¿Decirle qué?– Pregunto confundida mi madre
– ¿Es cierto que…Soy adoptada?
Mamá quedo atónita al escuchar esa pregunta.
–Adoptada o no eres nuestra hija Colette–. Dijo detrás de nosotros mi padre, quien apenas llegaba a la casa después del trabajo.
–Pero ¿Por qué me lo ocultaron?
–Porque no importa… Nosotros somos tus padres, nosotros te criamos, te educamos y has vivido con nosotros toda tu vida–. Me dijo mi padre con voz firme.
Miles de pensamientos se adueñaron de mi mente, corrí a mi habitación, a pesar de que todos decían mi nombre para que regresara. Cerré la puerta y me mire al espejo. Aun que no me importaba mucho la causa de porque no me lo dijeron antes, ni estaba molesta con mis padres, Grace y Howard, sentía curiosidad por saber quiénes eran mi padres biológicos.
Estuve toda la tarde en mi habitación, pensando si el hecho de ser adoptada tenga algo que ver con mis visiones y sueños extraños. Al final del día me dolió tanto la cabeza y decidí salir para tomar un poco de aire, respire hondo y cuando mire hacia arriba vi la luna, en ese momento sentí un fuerte dolor en mi pecho y sentía que me ardían los ojos. Corrí hacia dentro de la casa y fui directo al baño me pare enfrente el espejo y me eche algo de agua. Mi cabeza me dolía tanto que pensé que estallaría, se me nublaba la vista, con dificultad podía verme en el espejo, mis parpados eran más pesados, no dejaba de escuchar ese sonido de un chirrido demasiado irritante que resonaban en mis oídos. Abrí la llave del agua como pude y me moje la cara, pero seguía mareada, cerré los ojos y respire hondo. Podía escuchar los fuertes latidos de mi corazón, intente tranquilizarme pero todo mi cuerpo me dolía, no tuve otra opción más que contener y aguantar mis gritos, cuando mis huesos empezaron a tronar me apoye en el lavabo, temblaba pero sentía como salía calor de mi cuerpo, mis dientes me dolieron como si hubiera mordido algo demasiado duro. De pronto todo se calmo no escuche absolutamente nada, el dolor se fue y mi mente se apago.