Desperté confundida, ¿Cómo pude soñar de nuevo con esos sujetos?
¿Quiénes son?
Antes de llegar al colegio Marley
y yo paramos a comprar un café en
Starbucks.
–Si me acompañaras al concierto verdad.
–Si iré contigo no te preocupes.
–Gracias al cielo que hoy es vienes, esta semana se me ha hecho tan
larga.
–Para mi paso rápido.
–Oye ¿Ya sabes que harás para tu cumpleaños?
–No, de hecho no quiero nada.
– ¿Qué? Pero falta muy poco.
–Mi hermano regreso, ese fue mi regalo.
–No es suficiente.
–Marley por favor, por favor no planees nada. No quiero nada enserio.
<Ankyara…>
– ¿Qué dijiste?–. Le pregunte
––Yo nada, ¿estás bien?
–Eso creo…
<Ankyara…>
Escuche como susurros y no dejaba de repetir Ankyara. ¿Dónde había
escuchado ese nombre? <<Creo que si me volví loca, ahora escucho
voces>> pensé.
Salimos de Starbucks y le di un trago a mi café cuando sentí náuseas… <<Por
que ahora>>
[Estaba lloviendo. Escuchaba a alguien acercarse… No
muy lejos unos pasos se oían, parecía estar corriendo. Entonces un joven empapado por la lluvia paro de
correr y miro hacia atrás. Cargaba su mano derecha un cuchillo, temblaba, por su mirada era evidente que
tenía miedo.
La calle estaba casi a obscuras solo había un faro de
luz encendido y otro parpadeando.
Detrás de él apareció alguien, este no se dio
cuenta. El sujeto misterioso sonrió pude
verle los colmillos resaltando de su sonrisa, paso su lengua por sus labios y
abrió su boca acercándose al cuello del chico, su colmillos incrementaron de
tamaño y los hundió en el cuello. El joven soltó el cuchillo y gritó segundos
después cayó al suelo y el sujeto que lo mordió saboreó por un par de segundos
y abrió sus ojos, eran rojos y tenían
una intensidad muy fuerte, limpió la sangre que caía de sus labios para luego
decir… “Que empiece el juego”]
Tuve problemas
para quedarme de pie pero en segundos volví a la realidad.
–Colette… ¿Te encuentras bien? Me preocupas.
–Estoy bien, hay que irnos ahora o llegaremos tarde.
Al atardecer Marley fue por mí para ir al concierto, cuando llegamos a Sunland Park
había mucha gente, nosotras nos acercamos al escenario donde estarían tocando,
vimos a varios chicos conectando los instrumentos y probando el sonido.
–Imagine que estarían aquí.
Ambas volteamos y vimos a Owen… Con Arthur.
–Creo que aun no hemos sido presentados adecuadamente–.
Sonrió y después me miró. – Soy Arthur.
–Eres el chico nuevo cierto, yo soy Marley y ella es
Colette.
Sonreí por amabilidad, pero me sentía muy incómoda, ya
tenía suficiente de Arthur.
–Voy a comprar una botella de agua, Marley ¿vienes?
–Aquí te espero.
–Yo voy contigo. –Me dijo Arthur
<Genial… Que no puedo liberarme de él… >
–Claro…
Nos dirigimos a un puesto, Arthur iba a mi lado pero
no quería verlo.
– ¿Eres tú la que se desmayó en Gimnasia?– Me preguntó
él
–Sí, lamento que vieras mi vergonzoso momento.
–Colette cierto…
–Así es, ¿eres nuevo en la ciudad?
–No, es que me mude de casa y por lo tanto también de
escuela.
–Entiendo.
Compré una botella de agua y luego regresamos con Marley
y Owen
–El concierto está a punto de comenzar. –Dijo Marley
con entusiasmo.
En el escenario ya se encontraban 5 chicos cada quien
con su instrumento y comenzaron a tocar la primera canción, Marley se
encontraba a mi lado y Owen al otro al final estaba Arthur. El sonido de la
batería hizo que el ritmo de mi corazón se alterara, luego me perdí en el
sonido de la guitarra.
[Vi a alguien en el piso abrazando sus rodillas,
parecía estar llorando. Otra persona entró, si no me equivoco era Erick.
– ¿Estás…?
Miro al otro lado de la habitación y parecía
sorprendido y aterrado a la vez, cuando miré el miedo me corrió por todo el
cuerpo. Había una persona tirada en el suelo, muerto, y sangre a su alrededor.
Quién estaba llorando a la orilla levantó el rostro, me aterre, era yo. Con
sangre en mi ropa y todo el maquillaje corrido por las lagrimas.
– ¿Qué fue lo que hice?...]
El sonido volvió, tocaban otra canción distinta, mire
a Marley se veía tan emocionada no
quería preocuparla, hice todo lo posible por aparentar que nada había pasado,
pero por dentro sentí miedo y quería regresar a casa, oculte mis sentimientos
como otras veces e intente disfrutar el resto de la noche.
Cuando llegue a casa ya todos estaban dormidos, pues
todas las luces estaban apagadas, pero al entrar sentí la presencia de alguien,
el miedo no salía de mi. Corrí a mi habitación y me metí a la cama, tenía que
hablar con Erick pronto. Al despertar me di una ducha, sentía como el agua
caliente caía por mi espalda y recordé la visión de anoche de nuevo sentí
terror, ¿Qué es lo que sucedería conmigo más adelante? No logre comprender
absolutamente nada tenía miedo, necesitaba saber quién era ese tipo misterioso
y que es lo que quiere de mi, de que me tengo que proteger, después de mi baño,
me puse unos jeans y una blusa azul con gris y me dirigí a la habitación de
Erick, aun estaba obscura pero era por las cortinas que estaban cerradas, lo
vio acostado pero no me importó despertarlo.
– ¡Erick!–. Lo moví. – Despierta.
El solo se quejo.
–Vamos. – Abrí las cortinas y la luz del día entro en
toda la habitación Erick se tapo con las cobijas.
– ¡Ciérralas!–. Me gritó
–Debo hablar contigo.
–Cierra las malditas cortinas.
Las volví a cerrar.
–Ya es de día deberías levantarte ya.
– ¿Qué es lo que quieres?
–Recuerdas… Que hace tiempo yo… Yo…
–Tú ¿qué?
–Erick… Eh tenido sueños y visiones muy extraños
tienes que ayudarme ¡estoy aterrada!
Erick se levanto y me miro atento.
– ¿Qué clase de visiones?
Hace años la
primera visión que tuve, fue que caería nieve antes de lo esperado, y fue a
Erick a quien se lo conté primero. Él no me creía hasta que vi que Amy
aparecería en nuestras vidas, días después mi madre y mi padre nos dieron la
noticia de que tendíamos un nuevo hermano, no nos lo dijeron pero yo sabía que
ese bebe sería niña. Desde entonces Erick me creyó y siempre me apoyo en cada
situación fuera difícil o no.
–No sé que signifiquen, pero eh tenido muchos últimamente.
Esto no me ocurría desde hace tiempo. Estoy asustada cada vez son peores.
– ¿Qué has visto?
–En 2 de ellos hay un sujeto misterioso, no le eh
podido ver la cara, y ayer me vi a mi llena de sangre–. Lo abracé. – ¡Erick
esto me asusta!
–Tú tranquila, sabes que yo te ayudare.
–Gracias.
– ¿Le has dicho algo a alguien más?
–No…
–Bueno quédate tranquila, yo averiguare de que trata. Baja a comer algo
te sentirás mejor.
–De acuerdo.
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