Al abrir mis ojos me
vi reflejada en el espejo, mis ojos eran negros completamente y brillantes como
el azabache, mi piel estaba pálida y tenía un par de colmillos asomándose
debajo de mi labio superior. Sentí una sed insaciable, una sombra salió detrás
de mí, era una persona pero no le vi la cara solo susurro con voz seria “Ha llegado la hora…”
Aun me sentía muy
débil, y mi cabeza me daba vueltas, estaba por desmayarme, caí, pero alguien me
detuvo y me cargo en sus brazos. Solo recuerdo que era un hombre quien me
cargo, cerré mis ojos y después los abrí están en otro lugar, pero tenía
demasiado sueño y me daban muchos escalofríos así que volví a dormir.
– ¿Está herida?–. Se
oía la voz de una mujer
–No–. Dijo la voz de
un hombre
–Es muy bella, igual
a su madre.
–Trae una jarra de
agua, cuando ella despierte tendrá mucha sed.
–Sí señor–. Fue lo
último que dijo ella
Lo último que escuche
fue el suspiro de aquel hombre.
Estaba nuevamente Lowell y parecía limpiarse algo de
los labios
–No puedo estar a su lado, y necesito de tu ayuda–.
Dijo él
Pero había alguien más que estaba tirado en el suelo,
recuperando la conciencia.
–Serás mi vasallo, no te preocupes, no eres vampiro,
vivirás. –Dijo Lowell
– ¿Q–qué me has hecho?
–De ahora en adelante serás el guardián de mi hija
–No entiendo
–Si algo le sucede a ella, morirás. Debes entender que
ella es todo para mí, si fallas yo mismo te matare.
– ¿Quién eres?
–Un mito…
Desperté asustada y
abrí los ojos rápidamente, no era mi habitación, no era el baño, no estaba en
casa. Pero estaba aun más confundida ya que la otra persona de mi visión era…
Erick.
La habitación donde
me encontraba era totalmente elegante, estaba iluminada tan solo por un par de
lámparas, pude notar que ya era de noche a través de las ventanas a mi lado
izquierdo, las cortinas eran de un color café obscuro. Enfrente de las ventanas
había una pequeña mesa de madera sobre ella una jarra de agua y un vaso junto a
la mesa estaba una silla de madera obscura.
La cama parecía salida de un palacio, a mi alrededor habían varias almohadas,
las mantas era del mismo color de las cortinas, y encima de mí había un dosel
que cargaba unas cortinas de un color más ligero que de las otras. El piso
contaba con una fina alfombra que hacia juego con la cama.
Decidí salir de ahí, cuando fui hacia fuera había un pasillo largo
obscuro y solitario alumbrado por un par de lámparas de velas. Comencé a
caminar en busca de una salida, mire la
pared y vi algunos retratos, nada que me pareciera familiar, hasta que vi uno
de una mujer, de cabello largo y negro, su piel blanca sus labios rojos, sus
ojos azules y brillantes. Ella usaba un vestido como la foto que había
encontrado días atrás en mi habitación.
Al lado de ese retrato había otro con la misma mujer, solo que ahora
estaba acompañada por un hombre, la mujer tenía su cabello recogido y solo un
par de mechones rizados estaban sueltos y llevaba un collar en su cuello, el
mismo de mis sueños. El hombre tenía un traje de la misma época del rococó.
Tenía su cabello largo pero recogido por una coleta, pasaba su mano por detrás
de la mujer pero en su dedo índice llevaba un anillo con la misma piedra que la
mujer tenía en su collar. Al pie del retrato decía “Anabelle & Lowell
Dandrige”
– ¿Colette?–. Erick
apareció
No pude pronunciar ni
palabra alguna, y al recordar mi visión retrocedí.
– ¿Te encuentras
bien?–. Me pregunto y se acerco a mí.
–Aléjate…
– ¿De qué hablas?
Continuaba caminando
hacia mí, pero yo retrocedía aun más.
– ¿Qué te sucede
Colette?
– ¿Quién es Lowell?
–Cálmate, te llevare
a casa ¿sí?
– ¿Qué es esto?
–Confía en mí.
Él estiro la mano
para que yo la tomara, no hice nada por unos minutos al final decidí tomar su
mano, o eso fue hasta que a sentir el contacto de su piel vi en mi cabeza
demasiadas imágenes de lo que sucedería y no planeaba llevarme a casa
exactamente.
Retrocedí y sin
dudarlo 2 veces corrí hacia el lado contrario de Erick. No sabía dónde estaba,
ni cómo salir de ese lugar pero eso no me detuvo y seguí corriendo por todo ese
pasillo vi unas escaleras y comprendí que me encontraba en la planta alta, me
dirigí a las escaleras y a toda velocidad las baje, mire una gigantesca puerta
con unos extraños símbolos y me acerque con la esperanza de que con un empujón
o un jalón se pudiera abrir. Cuando mi mano tocó la cerradura la giré, empujé y
se abrió la enorme puerta y sin importarme que otras cosas extrañas estuvieran
afuera, seguí corriendo, lo único que quería era ir a casa y que todo volviera
a la normalidad.
– ¡Colette!
Me encontré con Erick
a solo unos cuantos pasos de mí de distancia, me pregunté cómo fue posible que
llegara tan rápido a donde me encontraba y que estuviera enfrente de mí.
– ¿Cómo lo has hecho?
–Vuelve adentro.
– ¿Qué es lo que
eres?– Me sentía tan confundida, a mi visión y el lugar en el que me
encontraba, lo que él había hecho. Pero de lo único de lo que estaba segura era
que todo tenía que ver con Lowell.
–Yo…
– ¿Quién te hizo guardián? –Lo interrumpí. – ¿Y de
quien? Tú conoces a Lowell ¿Quién es? ¿Qué quiere?
–Cálmate.
– Yo te vi, y exijo que me expliques ¡Dímelo!
Miraba los ojos de Erick con atención, quería saber
que era lo que me diría, quería que me explicara que significaba esas visiones
y por que el salió en una. El también me miraba a mí, pero se notaba preocupado
y algo confundido.
–Explícame Erick.
El seguía mirándome pero de pronto su mirada se enfoco
en algo más detrás de mí y sentí
escalofríos.
–Yo te lo explicare–. Una voz dijo detrás de mí.
Esa voz, ya la había escuchado antes… Pero parecía más
gruesa de lo normal. Me volteé.
–Tú…– Susurre.
–Al fin tengo el placer de conocerte.
Erick me jalo del brazo y se puso enfrente de mí.
–Aléjate de ella–. Advirtió Erick.
–Tranquilo, no seas descortés. Quisiera presentarme
con la señorita –volvió a mirarme. – Mi
nombre es Jack Démov.
Tomo mi mano y la beso. Estaba azorada. Jack… el que
aparece en mis visiones y sueños, estaba frente a mí.
–Yo… yo–. Tartamudeé
– ¿Acaso piensas que no te vi?–. Dijo Jack pero no a
mí.
Me quede confundida por un segundo pero después
apareció detrás de él Lowell, cada vez presentía que algo malo estaba a punto
de suceder.
–Lowell, cuánto tiempo…
Lowell no dijo nada pero no apartaba su mirada de Jack.
–Cada vez más se parece más a Anabelle ¿no lo crees?–
Se acerco a mí y me acaricio la mejilla. – Tan bella…
La mano de Jack paso por toda mi mejilla y por poco
llegaba a mi cuello cuando Lowell la tomo con fuerza, evitando que me rozara
aun mas.
–Sera mejor que te largues, si no quieres problemas–.
Advirtió Lowell
–Claro
–Sonrío– Nos veremos pronto.
jkgsbfhjkdasvgckbal!!!!!OOO:
ResponderEliminarNooo!!,, Noo!, Y Noo!>.<
Síguela por favor!*W*
Está bien genial!!
Y me encanta como escribes!*WW*
Por otro capítulo Karla!O:
Sólo uno!e.e
:BB
jnsahkdh! Me encanta♥
O:!!!
ResponderEliminarLowell y y y Erick y y y Jack y y y O.O!
What's happening D:!!?
waaaa,,,YA YA YA YA YA quiero saber que pasa con Colette y Arthur!!!! Has que tengan muchísimos chamacos, y un poni *_*
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