– ¿Qué tal tu cita con Arthur?–. Pregunto mi amiga.
–Prefiero no hablar de eso.
– ¿Qué paso?
–Marley, por favor.
–Bien, conozco esa mirada y sé que no fue como lo
esperabas ¿cierto? Dime que te hizo ese tipo.
–Te lo digo de verdad, no quiero hablar de eso. Pero
te prometo que te contaré pronto ¿sí?
–Bien… Aush!– Se quejó mi amiga antes de tirar algunas
hojas al suelo.
– ¿Qué pasa?
Pero en cuestión de segundos aumento el calor de mi
cuerpo, Marley se lastimo el dedo con una de sus hojas y salió una pequeña gota
de sangre.
–Estúpida hoja de papel– Se llevo el dedo a la boca.
Vi como Arthur se acercaba pero me di vuelta para
alejarme.
–Colette… ¿Podemos hablar?– Arthur me tomo del brazo.
–Lo siento, debo ir a clase.
–Colette déjame explicarte lo que paso ayer.
–No tienes nada que explicar, de verdad, de cualquier
modo tú y yo no somos nada.
–Colette por favor, necesitamos hablar.
–Es que no hay nada de qué hablar.
–Quiero solucionar las cosas.
–Y ¿qué vas a solucionar, eh? Solo déjame en paz
¿quieres?
Me solté pero de inmediato me tomo de nuevo el brazo.
–Me lastimas.
– ¿Algún problema chicos?–. Intervino mi amiga
–No –Conteste y volví a soltarme– Arthur ya se iba,
igual nosotras.
No volví a ver a Arthur en todo el día. Al terminar la
escuela sentía que mi cabeza daba vueltas y mi vista se nublaba un poco. Marley
me llevo a casa y me sentí mucho mejor
cuando me di una ducha. Mamá y papá salieron a cenar juntos y me dejaron a
cargo de Amy, pues Erick no se encontraba en casa, pero yo ya sabía en donde
estaba.
Amy y yo estuvimos viendo películas en la sala y
comimos palomitas Amy no tardo en quedarse dormida en mis piernas, apague la
televisión y la lleve cargando en los brazos hasta su cuarto. Después yo fui al
mío y al cerrar mi puerta un invitado inesperado apareció.
–Me entere de que te vuelves una de nosotros.
Estaba por salir corriendo para proteger a Amy de
Jack, pero aunque abrí tan rápido como pude mi puerta Jack apareció enfrente de
mí y la cerró de nuevo.
–Escucha no vine a matarte, si quisiera hacerlo ya lo
hubiera hecho. –Me miro con una mirada tan penetrante con esos ojos y podría
jurar que pudo ver hasta mi alma– Pero quiero algo antes.
–No confío en ti.
–Yo sé que no, después de todas las historias que te
debieron de contar es difícil que confíes en mí. Pero tú no sabes nada.
–Eres un asesino.
– ¿Y me tienes miedo? –Dijo con una sonrisa
Jack se acerco tanto a mí que puse nerviosa.
– ¿A qué has venido?– Dije con el mejor tono para que
no notara mis nervios.
–Vine a desearte buenas noches… Pequeña Ankyara.
–No me llames así.
–Niña, no puedes oponerte a lo que eres y tú eres la
hija de la obscuridad.
–Eso es mentira.
Jack soltó una carcajada.
–Vaya que eres especial, te contare tu pasado, lo que
eres, la verdad –Jack jugueteo con un libro de mi buro–. Puedes creerme o no,
es tu decisión pero es la verdad.
– ¿Qué verdad?
–Fue hace mucho tiempo, pero aun así lo recuerdo muy
bien. –Jack comenzó a caminar por toda mi habitación–. Lowell y su amada
Anabelle felices de tener en sus brazos a la bebe que tanto anhelaban, de poder
ser una familia completa. A esa bebe a la que decidieron llamar Ankyara, por
ser otra criatura más de la noche. –Me
miro– Tú, un vampiro, un vampiro desde el momento que naciste.
–Sangre Pura.
–Exacto –Sonrió–. Desafortunadamente poco tiempo
después hubo un trágico accidente, tu madre murió, dejando a tu padre solo y
destrozado, incapaz de criar a una niña. Y al ser tú la viva imagen de
Anabelle, la amada que nunca volverá, Lowell no quiso tenerte y te tiro al
mundo de los humanos. Una noble y en mi opinión exquisita pareja con su único
hijo decidieron adoptarte y tenerte, sin saber de dónde habías venido.
–Tú la mataste y Lowell desea vengar su muerte.
–Dime entonces ¿por qué te abandono y te oculto la
verdad? Dejo que el tiempo pasara y ahora aparece de la nada. Admítelo él te ha
arruinada la vida que ya llevabas, y quiere que lo dejes todo solo porque te
vuelves un verdadero vampiro.
–Dijiste que soy vampira de nacimiento ¿Cómo es que
justo ahora eh cambiado?
–No hay vampiros tan jóvenes como un niño. No es muy
común, siendo vampiro así de joven, nunca crecería y sería verdaderamente una
tortura aguantar los caprichos de un niño –Jack hizo una mueca de disgusto–. Tú
al ser vampira desde nacimiento, debes crecer, pero durante tu niñez nunca
tendrás apetito de beber sangre, hasta tener la edad suficiente para beberla.
– ¿Cómo es que aún puedo salir de día?
–Una vez que cambias, empieza a correr el reloj, por
siete días, durante ese tiempo podrás experimentar ciertos cambios, pero serán
tus últimos días antes de convertirte en un vampiro total, al pasar los siete
días, serás bienvenida a tu hogar en las penumbras.
– ¿Quieres decir que ahora seré como tú?
–Oye yo puedo darte la solución. Yo puedo hacer que
vuelvas a tu vida normal y seas una chica normal, y que solo los vampiros que
tú conozcas salgan de libros y películas pero necesito de tu ayuda –Esta vez se
acerco para hablarme al oído–Entrégame la joya del collar de Anabelle.
Retrocedí un paso atrás y lo mire confundida.
–Si tú me lo entregas, toda tu vida de humana, volverá
a ser lo que fue y jamás volverás a saber nada de vampiros. Solo quiero la
joya.
– ¿Cómo se que no me mientes?
–No puedes, no sabes nada de mí, pero si no lo haces
te quedaras tal y como estás ahora por toda la eternidad. Veras morir a tu
familia mientras tú eres un vampiro. Tienes hasta el séptimo día –Se acerco a
la ventana –El tiempo corre Ankyara, aun quedan cuatro días.
Saltó
de mi ventana y desapareció.
Ahdhfisdhdisjddjdudjskanofn lo amo!!!!! <3
ResponderEliminarAnda!
ResponderEliminarNo me hagas eso!DDD:
Si le dará la joya???°--°
Se la dará??DD:
.___.''