[Era un bosque, no vi a nadie y todo estaba tan
obscuro que no lograba distinguir nada, solo la luz de la luna. Después de un
tiempo logre ver una cabaña pequeña con las luces encendidas.]
Después de esa visión me sentí muy débil, más de lo
normal. Tropecé y caí al suelo.
– ¡Colette!
Solo oí la voz de Erick, pues mis ojos ya estaban
cerrados.
–Colette, Colette despierta –Sabía que era Erick–
Despierta.
Cuando abrí mis ojos me alegre de verlo junto a mí,
lamentablemente mi sonrisa se borro al ver a Lowell atrás de él. Más tarde me
di cuenta que no estaba en casa, si no en la de Lowell y en la misma habitación
en la que desperté cuando me entere de mi verdadero origen.
– ¿Qué hago aquí? –Pregunté.
–Cuando llegue a casa, te habías desmayado, y te traje
aquí. –Respondió mi hermano.
–Amy sigue en la casa ¡Esta sola!
–No Colette, papá y mamá ya están en casa. No les va a
pasar nada.
–Quiero estar con ellos.
–Debes quedarte aquí. –Me dijo Lowell– Erick vio a
Jack cerca de tu casa, aquí estarás a salvo.
– ¡Pero yo no quiero estar aquí! ¿Qué pasará si Jack
ataca a papá, mamá o Amy?
–No lo hará.
El tono de voz de Lowell era tan serio.
–Colette, ellos están bien –Intentó tranquilizarme
Erick.
–Aun estás muy débil, de hoy en adelante Erick te
entrenara. –Dijo Lowell
– ¿Por qué debo hacerte caso?
–Colette… –Quiso intervenir mi hermano
–No –Me acerque a Lowell y lo mire a los ojos– ¿Quién
eres tú para decirme que hacer?
–Tu padre.
–No, no lo eres.
–Claro que lo soy, eres mi hija.
–Nunca me quisiste, ¿o me equivoco? Dime entonces ¡¿Por
qué me dejaste vivir como un humano?!
–Si no te tuve conmigo, fue porque no podía cuidarte,
eran tiempos difíciles.
–No eres más que un viejo deprimido por la muerte de
tu esposa. ¡Yo nunca te importe!
– ¡¡La deje morir a ella por salvarte a ti!!
Las facciones de Lowell habían cambiado, sus ojos
cambiaban a su tono rojo escarlata intenso, y en su mirada no era furia la que
se reflejaba sino dolor al recordar ese día.
–No discutiré más contigo, te quedaras aquí –Dejo de
mirarme a mí y sus ojos ya no tenían ese color rojo intenso, se normalizaba–
Deberás entrenar si no quieres ver morir a esas personas.
Aun que me sentía furiosa por estar ahí y no poder
salir, pensé en lo que había dicho Lowell, me daba tristeza saber que fui yo la
que causo la muerte de Anabelle, sentía culpa y lastima de imaginar el dolor de
Lowell tras la muerte de ella.
Erick me llevó a fuera y entramos al bosque. La noche
era obscura y lenta.
–Bien, quiero que intentes golpearme– Me dijo él.
–Erick…
–Si quieres que todo vuelva a ser normal, haz lo que
te diga.
–Ni siquiera logro distinguir nada.
–Inténtalo.
Lo mire a los ojos, cerré mi puño y rápidamente lancé
el golpe. Fallé. Seguía intentando pero Erick esquivaba cada golpe que yo le
lanzaba. Él me tomo de los bazos y con sus pies termino derrumbándome.
–Intenta algo mejor –dijo mientras me levantaba del
suelo.
Sin importar cuánto me esforzara yo siempre caía al
suelo.
–Esto es absurdo.
–Enserio te rendirás ¿Así de fácil?
–Quiero descansar, estoy cansada.
–Esfuérzate yo se que tú puedes. Intenta atraparme
ahora.
Erick retrocedió varios pasos, yo lo seguía pero él
era más rápido. Él comenzó a correr y yo iba detrás de él, pero pronto me sentí
sin aire y pare.
Erick se fue alejando hasta desaparecer, mire alrededor,
estaba sola. Sabía que esa era mi oportunidad de irme y alejarme lo más posible
de ese lugar. Tome aire profundamente y comencé a correr al lado contrario de Erick.
Corría lo más rápido que podía, sin importar cuán cansada estaba me enfoque en
escapar de ahí. Tenía poco tiempo antes de que notaran mi ausencia y no lograba
encontrar algún camino fijo.
Escuche pasos corriendo no muy lejos de mi y entre en
pánico, mire hacia arriba, vi los enormes arboles y me trepe a uno de ellos. Al
subir mi blusa se atoro con una pequeña rama y al tirar de ella, mi blusa se
desgarro. Escuche los pasos más cerca. Por un momento creí que me habían
encontrado pero volví a escuchar cómo se alejaban los pasos. Me sujete de una
rama pero se propio y termine en el suelo. Al levantarme Erick estaba enfrente
de mí con una mirada de decepción.
–Yo solo quiero largarme de aquí –Le dije esperando a
que me comprendiera.
–Tendrás que ser paciente si quieres salir de aquí.
–Nada aquí tiene sentido.
Erick me tomo del brazo y sus labios se acercaron a mi
oído para decirme algo.
–Ambos moriremos si no seguimos las reglas, se buena y
obedece.
Él se separo y me miro.
–Vamos, necesitas cambiarte de blusa.
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