Capitulo 7


Al despertar, después de darme mi baño y arreglarme para el colegio, bajé y vi a todos en el comedor que al momento de verme gritaron:
– ¡Feliz cumpleaños!
Mamá fue la primera en abrazarme, y también me dio un beso en mi mejilla que me dejo marcado su brillo labial. Después papá y Amy me dieron mi abrazo, mire a Erick quien aun estaba sentado en el comedor, al mirarme él solo me dedico una sonrisa.
–17 años, pronto te saldrán las canas Colette–. Se burlo Erick
–Que gracioso– dije con sarcástico– Tú ya te ves arrugado.

En el colegio, cuando sacaba mis libros de mi casillero, alguien me tapo los ojos, cuando voltee era Owen
–Feliz cumpleaños chica –. Me sonrió y me dio un pequeño osito de peluche
–Muchísimas gracias Owen.
Poco después Marley llego traía un pequeño regalo en sus manos que me entrego y me abrazo.
–Ábrelo. –Dijo entusiasmada,
­Abrí la pequeña cajita y dentro estaba un collar de plata con un corazón.
–Esta hermoso, Marley muchas gracias.
–Te traje también un panque, es de chocolate–. Sonrió
–Eres la mejor.

En clase de historia, mire a Arthur muy concentrado en su trabajo y en su libro.
–Les entregare sus exámenes–. Dijo mi profesora. – Sus calificaciones no fueron muy buenas, a excepción de Colette–. Me miro–. No tuviste ningún error, se nota que si estudiaste.
Me sentí algo avergonzada, pues todos mis compañeros me miraron como si fuera algo raro. Para mí fue fácil el examen, pero no todos ellos pensaban lo mismo. Al terminar las clases volví a mi casillero par dejar mis libros y sacar mi bolsa. Arthur se acerco a mí y me dio una rosa.
–Gracias…
No lo podía ver a los ojos, cada vez que estaba con él algo dentro de mí se salía de control. Sus hermosos ojos verdes me encerraban en una habitación donde no podía escapar.
–No soy asesino, ni violador ni nada de eso, no me temas.
–Seré honesta, no tienes mucho tiempo aquí, no te conozco bien, y cada vez que me miras siento que voy hacer el ridículo.
– ¿Te pongo nerviosa?–. Inclino su cabeza un poco hacia la derecha
–No se trata de eso, comienzas a darme miedo.
–Ya te dije que no soy ningún asesino, linda. –Me tomo de la barbilla y sonrió.
Retire su mano de mi barbilla.
– ¿Qué es lo que intentas?
–Has dicho que no me conoces, ¿Por qué no te das la oportunidad de conocerme mejor?
Sentía como me ruborizaba.
–Eres un extraño.
Su sonrisa se volvió más amplia y sus perfectos dientes blancos se hicieron notar.
–Es mucho mejor que ser normal e igual a los demás.
–Entonces ¿Tú no eres como todos los demás?
–Descúbrelo por ti misma cariño. ––Se acerco y me dio un beso en la mejilla. – Te veré después, Feliz cumpleaños.

Arthur se fue, yo tome mis cosas vi la rosa que él me había regalado, la olfatee y cerré mis ojos. No sabía exactamente qué era lo que Arthur deseaba, no lo lograba entenderlo aun, tenia curiosidad por saber si yo realmente le gustaba, pero y que tal que no fuera cierto. No mentiré, Arthur era muy atractivo, y yo lo que dudaba era que él no tuviera novia. Me inquietaba no saber mucho de él, una parte de mi deseaba saberlo todo de Arthur pero otra me decía que debía tener cuidado.
En casa mamá me cocino un pequeño pastel y papá me dio algo de dinero como regalo. Erick estaba todo el día encerrado en su habitación, me preocupe por él, yo sabía que Erick estaba preocupado por algo pero ¿Por qué cosa? Fui a su habitación, pero antes de tocar su puerta me sentí débil y caí al suelo.
[Se escucho el grito de una mujer. Y las personas fueron averiguar qué había ocurrido. La mujer que había gritado se veía aterrorizada, y comenzó a llorar.
–Está… Él está… –.No logro terminar por lo asustada que estaba
– ¿Qué sucedió?–. Pregunto un hombre
–Santo Dios–. Dijo un hombre de mayor edad
Todos miraron a la misma dirección, todos quedaron sorprendidos, nadie lo podía creer…
Otro hombre había sido asesinado, estaba completamente destrozado. Alrededor había sangre y en la pared con esa misma sangre estaba escrito “Seguirá derramando sangre hasta satisfacer mi sed”]

Sentí un dolor inmenso cuando volví a reaccionar, corrí a mi habitación ¿Qué era todo esto? Cada vez mis visiones y sueños eran más parecidos y en todos algo malo ocurría ¿Qué significaba todo eso? Mire al techo, nada de eso tenía sentido.
–Colette… Marley está aquí–. Dijo mi madre desde abajo de las escaleras
– ¡Ya voy!
Baje rápido y vi que Marley estaba en la entrada, estaba muy bien arreglada, como si fuera a una fiesta, traía una gran bolsa en las manos. Claro, ya había imaginado que Marley no se quedaría de brazos cruzados.
–Marley…
– ¿Lista? Hoy es tu noche.
Saco de la bolsa un vestido, era azul rey, en la parte del corsé era negro y me llegaba arriba de las rodillas.

Marley me obligo a salir de casa y convenció a mis padres para que me quedara con ella toda la noche. Me puse el vestido me solté mi cabello y me puse brillo labial. Marley me llevo a su casa, y ahí todos me tenían una sorpresa. Marley, aun que le dijo que no lo hiciera, lo hizo. Me preparo una fiesta y ahí estaban todos, la música comenzó a tocar y la mayoría empezó a bailar.
La noche apareció, ya no había luz afuera, yo quise descansar por un momento y me senté en una silla. Me dolía aun mas mi cabeza, quería sacar de mi mente la visión que tuve en casa, nunca antes me había molestado tanto mi “don”.
–Linda fiesta.
Que sorpresa, Arthur.
–Fue idea de Marley.
Me extendió la mano y me miro a los ojos.
–Señorita ¿Le gustaría bailar?
Tomé su mano y me levante de la silla, Arthur y yo nos acercamos a los demás y comenzamos a bailar, él se acerco tanto a mí que altero mi corazón pues empezó a latir más fuerte. Podía oler su exquisito perfume, el calor que salía de su cuerpo, su mirada cruzo con la mía y me dedico una bella sonrisa.
Después dejamos de bailar quise apartarme un poco de él, probablemente se seguía tan cerca de él un poco más, mi corazón saldría. Di un trago un vaso de soda cuando Arthur volvió hacia mí.
–Quisiera decirle señorita que hoy se ve radiante.
Me sonroje un poco.
–Deja de decirme señorita, mi nombre es Colette
–Yo sé muy bien tu nombre, solo trataba de ser cortés
– ¿Siempre actúas así?
–En ciertas ocasiones.
–Sigues siendo extraño para mí.
–Yo ya te di la solución.
–No te rindes fácil ¿cierto?–. Sonreí
–No–. Me devolvió la sonrisa y le dio un trago a su bebida.
Arthur siguió mirándome profundamente, realmente no podía dejar de mirarlo, sus ojos verdes me tenían atrapada luego sus ojos miraron mis labios, y poco a poco sus labios rozaron contra los míos. Sin embargo volví a la realidad cuando sentí nauseas, sabía que solo era cuestión de minutos para que una nueva visión apareciera y no quería que Arthur me viera de esta manera, di la vuelta y me dirigí al baño pero Arthur me detuvo.
–Colette, espera ¿a dónde vas?
–Disculpa debo… Yo no…
Me solté y volví a retirarme.
– Alto –Me tomo de nuevo– No quería incomodarte.
–No entiendes, necesito…
Baje la mirada aturdida mi dolor de cabeza me debilitaba o eso fue hasta que Arthur  me tomo de la barbilla y me volvió a besar.
Cerré los ojos y continué besándolo, Arthur coloco sus manos en mi cintura y no paro de besarme. La sensación de su beso hizo que todo cambiara, ya no sentía dolor en cambio mi corazón saltaba y saltaba de tanta alegría.
Esa noche fue perfecta, nada lo pudo arruinar, era mi noche y junto a Arthur nada podía pasar mal.

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